Friedrich Nietzsche

L'État , c'est ainsi que s'appelle le plus froid des monstres froids et il ment froidement, et le mensonge que voici sort de sa bouche : « Moi, l'État, je suis le peuple. »

Maxime Gorki

Le mensonge est la religion des esclaves et des patrons

dimanche 26 septembre 2010

El Siglo Malvado 10
Sir Winston Churchill


No admito que se diga que un crimen grave haya sido cometido contra las Pieles Rojas en América o contra los pueblos Negros de Australia. No admito que sea considerado nefasto tratar estos pueblos como fue el caso, por el hecho de que una raza más evolucionada, una raza de un nivel superior, una raza más sabia y avanzada haya venido para ocupar su sitio.
La Historia será tierna conmigo, porque soy yo quien la escribiré
El objetivo de la Segunda Guerra Mundial era resucitar el estatuto del Hombre

- Sir Winston Churchill




Imagen de papá buenazo

Así como mucha gente de mi generación, he sido educado en sudorosa admiración de este hombre de estado al que se me presentó, tanto en la escuela como en la cultura popular, como un tipo de héroe bonachón, hombre del pueblo de cara simpática, tío barrigón imbuído de sentido común, y sobre todo, enemigo jurado del fascismo y vencedor que triunfa sobre las fuerzas del mal en el curso de las dos primeras guerras mundiales. Como a mí, al buen Winston le gustaba los habanos, el whisky, y los dichos ingeniosos: "una manzana al día aleja al médico; cuando se tiene buena puntería ".


La realidad, una vez desembarazada de la salsa de Relaciones Públicas que la cubre con una capa de la grasa untuosa de la hagiografía deportiva (la vida de los campeones), es un poco más prosaica. Debo agradecer muy especialmente a Daniel Yergin por las mentiras y las omisiones que publicó sobre el sujeto, ya que pintando un mapa tan precisamente erróneo del territorio, casi me permitió por inversión recomponer un fresco más digerible de la historia del petróleo, y así, específicamente, una imagen más clara de uno de sus lacayos más importantes, el buen señor Winston.

En primer lugar, abandonemos en seguida esta noción de Churchill hombre del pueblo. No tengo ninguna idea de la clase de hierba que los elaboradores de nuestro sistema educativo habían fumado echándonos esta broma, pero siempre fue claro en su vida que Winston Churchill era un aristócrata, miembro de una gran familia de ingleses nobles, de la casa de Marlborough. Su papá Lord Randolph Churchill era político también, y su abuelito era nada menos que el Duque de Marlborough. Su mamá, Jennie Jerome, era la hija del millonario Leonard Jerome, apodado Rey de Wall Street. Debía su fortuna a la especulación y a los ferrocarriles. Sin duda no se servían emparedados de mantequilla de maní durante la fiesta de Navidad.


Ludwig, Alfred, Robert, Alphonse y Edmond; Historia groseramente acelerada del Petróleo Británico

En marzo de 1873, Robert Nobel llega a Bakú y funda allí literalmente la industria petrolera Rusa. Su hermano Ludwig posee una empresa gigantesca de municiones, mientras que el otro hermano, Alfred, dirige el imperio floreciente de la dinamita, invención de su célebre papá venido de Suecia para armar al Zar. En la época, el petróleo esencialmente sirve para la iluminación y es vendido en forma de queroseno. Los hábiles hermanos Nobel rivalizan rápidamente con el gigantesco monopolio estadinense Standard Oil, la compañía de Rockefeller. En diez años, hasta llegan a sobrepasarlo y en el curso de los años 80 (no los de los Thompson Twins, los de Franz Liszt), llegan a ser suficientemente poderosos como para embarcarse en una guerra de precios con la Standard. En 1884, la producción petrolera de Bakú alcanza los 11 millones de barriles. Uno de los bancos que forma parte del consorcio Nobel es el Crédit Lyonnais. Otros franceses van unirse también a la aventura.


La rama parisina del banco de los Rothschild erige una refinería inmensa en... Fiume (!) sobre el Adriático. Son ellos quienes van a construir el ferrocarril que une Bakú con el Mar Negro, a cambio de lo cual reciben concesiones petroleras rusas. Su empresa, Bnito, y la de Nobel, van rápidamente a desarrollar una fructuosa colaboración y a transformar la ciudad de Batum sobre el mar Negro en metrópolis petrolera.


Los Rothschild, accesoriamente, son de origen judío, y es alrededor de 1882, en el mismo momento en que llegan al lugar, que comienzan las grandes manifestaciones antisemitas en el sudoeste de Rusia. Ningún historiador jamás consideró bueno relacionar las prácticas acostumbradas de Standard Oil, el antisemitismo de su propietario Rockefeller, y la aparición de los pogromos en el Cáucaso, en el momento preciso en que una petrolera competidora prolifera allí, propiedad de banqueros judíos. A mi parecer, cuando parece una rata, cuando huele a rata, cuando tiene sabor a rata y cuando está escrito "rata" sobre el embalaje, hay buenas posibilidades de que se trate de Rockefeller.


Cuando el ferrocarril Bakú-Batum es completado, en 1886, la exagerada dominación mundial de Standard Oil se acaba oficialmente, y la era de las verdaderas hostilidades comienza. Las instalaciones del consorcio son constantemente blanco de saboteadores "antisemitas", que van hasta incendiar y dinamitar (oh ironía) los pozos de petróleo.


En 1888, Ludwig Nobel muere de un ataque cardíaco en lo mejor de sus vacaciones en la Costa Azul. Los periódicos creen por equivocación que se trata de Alfred y anuncian su defunción. Esto da lugar a la proliferación de artículos negativos sobre esta industria de muerte que es la dinamita. Justamente leyendo estos diarios Alfred Nobel, sano y salvo, pero sensibilizado por tanto odio, decide dedicar gran parte de su fortuna en la creación de los Premios que llevan su nombre, esperando dejar una imagen más noble y dinámica que la de Nobel el dinamitero.

Después de algunas peripecias apasionantes, adquisiciones, fusiones y combinaciones, el consorcio Nobels-Rothschilds termina por adoptar dos nombres, Royal Dutch Shell por un lado y Anglo-Persian por otro. Son dos compañías "competidoras", pero al igual que Standard New Jersey y Standard Indiana, son controladas por los mismos accionistas mayoritarios, Rockefeller en el caso de Standard, Rothschild en el caso de Shell, Royal Dutch, Anglo-Persian, British Petroleum (asombrosamente propiedad del Reichsbank alemán, él mismo controlado por los Rothschild germánicos, luego comprada por Anglo-Persian en momentos en el que el gobierno británico hace su adquisición parcial), Bnito etcétera. Son ellos, los Rothschild, quienes realmente van a lanzar a Winston Churchill al mundo y a emplearle a lo largo de la primera mitad del siglo para adelantar la causa del petróleo, o sea para depositar dinero en sus cofres.





Formación del pequeño Winston

Al egresar del colegio militar de Sandhurst, Winston recibe una comisión de segundo teniente de los Húsares de la Reina. En el curso de sus campañas se vuelve corresponsal de guerra y comienza así una carrera literaria prolongada y fogosa. Evidentemente, la objetividad de los reportajes de un periodista implicado personalmente en los combates podría estar comprometida, pero la gran tradición de justicia y de grandeza de espíritu de los soldados de Su Majestad nos prohibe sospechar la menor distorsión. A los historiadores les gusta pretender que es por falta de dinero que Churchill se lanza a esta actividad, y esto es bastante gracioso a pesar de todo. Busquemos más bien posiblemente por el lado de la ambición política.

A pesar de su alcurnia, Winston Churchill exige ser destinado al frente, y esto es verdad. Sin embargo, como lo demostró Lord Dedes a la Sociedad Real de Historia, verdaderamente no era por heroísmo, sino sobre todo debido a que el alcohol estaba permitido en las zonas de combate, mientras que la retaguardia era abstemia forzosa. Personalmente, yo habría hecho igual.



Pasión Naciente por el Destripamiento


En 1895, Churchill va a Cuba como observador del Daily Graphic para describir desde allí la guerra revolucionaria cubana. Se presenta como defensor ardiente de los derechos coloniales españoles, notando de paso que bajo la herencia izquierdista de Jose Martí, la revolución cubana está constituida en dos tercios por los esclavos liberados, combatiendo al lado de los blancos. Dice temer el nacimiento de una segunda república Negra (después de Haití). Finalmente los cubanos vencerán efectivamente a España, pero los Estados Unidos ocuparán la isla en seguida y se apresurarán a devolverles sus cadenas a los combatientes negros. ¡Uf! La civilización se salvó, una vez más. Nota divertida, es en aquella época que los estadinenses instalan su famosa base naval de Guantánamo en el extremo este de la isla.

Winston es luego trasladado a Bombay, en la India, dónde se convierte en uno de los mejores jugadores de polo de su regimiento. Oye hablar de una buena gresca en Grecia y decide ir allá, pero el armisticio se firma antes de su llegada. Que no quede por eso, tres brigadas Británicas se preparan para ir a devorar pashto a Paquistán. Se une a ellos, y pím púm, Winston escribe hermosos artículos.

Y hop, a Sudán en 1898 para participar en la última gran carga de la caballería británica en la batalla de Omdurman. El coraje y la tenacidad de las tropas imperiales dará cuenta de la perezosa deslealtad y debilidad de carácter de los hipócritas árabes de Abdullah al-Taashi. Además de su superioridad moral y además de la grandeza de sus objetivos civilizadores, los británicos sacan provecho de una ligera ventaja técnica sobre sus adversarios, el uso de la artillería y de la ametralladora, contra un enemigo mayormente armado con lanzas y anticuados fusiles. La mayoría de los salvajes es aplastada desde una distancia de 3 kilómetros por la flota apostada en medio del Nilo. A pesar de todo algunos sobrevivientes tienen la osadía de dejarse despedazar por las ametralladoras Maxim, pero ninguno se acerca bastante a los ingleses para hacer uso de su lanza o de su grosera arma de fuego. El nombre del glorioso general británico será cubierto de honores y hasta renombramos una ciudad canadiense como recuerdo de sus hazañas: Kitchener. La pequeña aldea Ontariana se llamaba hasta entonces... ¡Berlín! Winston Churchill publica un libro que cuenta esta apasionante campaña sudanesa, titulado The River War. "La historia de la humanidad, es la guerra "



Winnie tentado por el Poder Civil


En 1899, después de una primera tentativa electoral infructuosa, encuentra a su buen amigo Kitchener y a su primo el Duque de Marlborough en África del Sur donde los blancos se matan entre sí para saber quién tendrá el derecho a reinar sobre la tierra de los africanos. Encarcelado, consigue evadirse, publica el relato de sus aventuras y se vuelve por fin célebre. Los campos de concentración en los cuales los británicos encierran a los campesinos Boers serán ellos también célebres, pero tristemente. Winston Churchill publica dos libros sobre esta guerra, London to Ladysmith vía Pretoria e Ian Hamilton’s March. El objetivo es alcanzado, consigue hacerse elegir al parlamento en 1900. Más bien que ocupar un escaño en la cámara, Churchill se va de gira de conferencias y consigue hacerse un pequeño botín de diez mil libras, cuestión de ordeñar la vaca de sus hazañas militares. En dólares de 2007, este importe equivale a cerca de 3 millones.


Churchill cambia una vez de juramento, en el curso de su carrera política, pasando de los Conservadores a los Liberales, luego yendo a ocupar un escaño como independiente antes de regresar entre los Torys. Sea lo que fuere, asciende rápidamente en los gobiernos sucesivos de estos años agitados. Una cosa es clara sin embargo, Winston Churchill es y quedará para siempre, a partir de los años 10, amigo íntimo, fiel e indefectible del petróleo.

Llega en 1905 a subsecretario de Estado de las colonias. Es en calidad de tal que impondrá su constitución al África del Sur (vencida) y que se ocupará de la cuestión de los esclavos chinos en las minas del África austral. Churchill se convierte en el curso de estos años en uno de los primeros y más fuertes partidarios del librecambio.



Ascenso Fulgurante


En 1910, Winston es Ministro del Interior (Home Secretary), lo que constituye una formidable promoción. En el curso de su mandato, se hará notar entre otras cosas por su idea de usar el ejército contra revolucionarios anarquistas en momentos del Sitio de la calle Sidney. Prohibe luego a los bomberos apagar el incendio que hace furor en los edificios, y el asunto acaba en cordero asado estilo Waco, Texas. El mismo año, Churchill vuelve a desplegar a la milicia (contrariamente a lo que pretende el confuso artículo de Wikipedia) contra mineros huelguistas en Tonypandy.


Recompensado por su férrea energía, Churchill es promovido a Primer Lord del Almirantazgo en 1911. En un imperio marítimo como el del Reino unido, este puesto es de una importancia enorme. Una vez allí, Churchill no perderá tiempo en cumplir su trabajo de lacayo del petróleo. Propone una serie de reformas y de modernizaciones, preconiza el desarrollo de la aviación, los vehículos blindados, etc. Principalmente, fuerza a la Marina de Su Majestad, símbolo y encarnación de la potencia imperial británica, a cambiar los sistemas de propulsión de la flota de carbón a petróleo. Inicialmente, la idea es recibida como una imbecilidad de primer orden, ya que las islas Británicas rebosan carbón, mientras que no se encontró allí todavía una sola gota de petróleo. Sin embargo, Churchill y sus amigos de Shell y de Anglo-Persian van a conseguir convencer a todo el mundo de que los recursos petroleros no faltarán. Con este fin, efectivos del ejército son despachados a Persia, dónde inmensos campos petrolíferos están en vías de ser puestos en producción. Lo que sigue probará que esta tranformación era más que arriesgada y sus consecuencias casi fatales para la soberanía inglesa. Pero así como la corona sacará provecho económico desde el principio de la explotación petrolera, y la fortuna real permanecerá hasta hoy íntimamente vinculada a estos recursos y a su explotación, todo se explica.


¡Los alemanes también pasan al petróleo! ¡Ya está, amigos banqueros! La marina británica y su contrapartida alemana se lanzan a la primera verdadera carrera de armamento de la era moderna. Los periódicos reciben contribuciones y tapizan sus páginas con las hazañas del adversario, exagerando la fuerza enemiga, tal como sucederá luego a lo largo del siglo. Sea lo que fuere, la idea es que el dinero pasa del bolsillo de la gente a las arcas de los industriales, y a partir de 1911, a las bóvedas de los petroleros. Según Churchill, la justa por el Oro negro tiene como objetivo la prevalencia sobre el tablero mundial: "la dominación representa el botín de la aventura."

Daniel Yergin se extasía en The Prize: "en el curso de la primera gran guerra, el petróleo y el motor a combustión iban a cambiar todas las dimensiones de la guerra, hasta la misma noción de movilidad sobre tierra, sobre mar y en el cielo. "



La Ruta de las Grandes Masacres

El Kaiser Wilhelm también tiene el petróleo persa en vista, y construye desde hace algunos años una línea de ferrocarril destinada a unir Berlín (la alemana, no la canadiense) y Basora, en lo que se llama hoy Iraq, o El Desmadre. La misma línea debe ser también conectada en principio a los recursos inmensos del mar Caspio, a consecuencia de un entendimiento con el Zar Nicolás, que ve con buen ojo la idea de verse vinculado a la grande y moderna Europa, rica en capitales. Es pues un poco bastante para cortar la hierba debajo de los pies del Kaiser que la primera guerra mundial es puesta en marcha, algunos meses antes de la compleción de la línea férrea.

- ¿Qué? ¿ No es porque un anarquista de los Balcanes mató al Duque Franz Ferdinand y por el juego inextricable de las alianzas que toda Europa ha sido forzada a entrar en conflicto?
Eh, bien... Es muy plausible. Otra explicación bastante sólida implica un complot entre los habitantes del universo Dgszub-25 y los soldados-diablillos del Reino de los Espíritus, los que bailan en la cafetera los viernes 13. Todo esto queda en misterio.





Primera Guerra Mundial


Churchill está en primera fila en la carrera de armamentos entre la Alemania del Kaiser Willhelm e Inglaterra. El primer ministro de la época lo describe como "buscando bronca, belicoso, luciendo constantemente su maquillaje de guerra. "Desde el inicio de las hostilidades, y con desprecio por la ley británica y los convenios de la época, establece un bloqueo alimentario, minando los puertos, haciendo clasificar los productos y los alimentos como "artículos de contrabando". 750.000 alemanes mueren de desnutrición durante el conflicto. Los sobrevivientes tienen un pequeño resquemor contra Inglaterra, digamos.

Una semana antes del ataque mortífero al Lusitania, Churchill le escribía en una carta a Walter Runciman, presidente del Consejo de Comercio: "es imperativo atraer buques neutrales cerca de nuestras orillas, en la esperanza específica envolver a los Estados Unidos en la guerra contra Alemania. "



Error supino en Turquía


En 1915, una de las primeras grandes misiones bajo su gobierno, el desembarco de Gallipoli, en los Dardanelos, se tornará en pesadilla y permanece hoy todavía uno de los peores desastres de la historia militar. ¡Del lado franco-británico, las pérdidas son evaluadas en 252.000 muertos! Sí, usted leyó bien, un cuarto de millón de cadáveres. Para la marina, es un desastre todavía más espantoso (el acero vale más que el cartílago) con seis buques de guerra destruidos, tres dañados, un crucero fuera de estado, un destructor hundido y ocho submarinos perdidos. Sir Winston será más o menos forzado a dirigirse hacia la salida a consecuencia de esta campaña funesta. Siendo aún diputado, va a purgar su vergüenza uniéndose a las tropas acantonadas sobre el frente Occidental en calidad de comandante del 6to. batallón de Fusileros Ecoceses. Su segundo en el mando durante esta campaña es Archibald Sinclair, que será más tarde jefe del partido Liberal inglés.



Balas, Obuses, Explosivos!


Los gatos tienen nueve vidas, pero los aristócratas son eternos. Es en 1917 que Winston Churchill es nuevamente convocado al poder. ¡Se hace Ministro de Municiones, el puesto lógico para un nieto de Wall Street, ya que es la Calle de la Pared que controla casi el 100% de la producción de armamento mundial de la época, como el lector atento (y la lectora también, por supuesto!) lo(la) vió en los capítulos precedentes. La guerra se acaba apenas Churchill es nombrado Secretario de Guerra, así como Secretario de Aviación. Es pues él quien comandará la parte Británica de la agresión aliada contra la joven República Socialista soviética de Rusia. Churchill es uno de los partidarios más fuertes de la intervención y declara que el Bolchevismo debe "ser aplastado en la cuna". Sin embargo, a pesar de estas duras palabras, la susodicha intervención será llevada muy, muy, muy suavemente. ¿Por qué? Volveremos ahí, a esta pretendida revolución bolchevique. ¡Que la lectora (y su novio!) se contenten por el momento con saber con estupor que desde 1918, las entregas de petróleo Ruso se reanudan hacia el imperio Británico.

Churchill deviene Secretario de Estado para las colonias en 1921 y forma parte de los signatarios del tratado anglo-irlandés. Es pues bajo su égida que se crea Ulster, esa parte del Norte de Irlanda que se convierte en una simple provincia del Reino... Unido. Sucede que la parte industrializada y rica de Irlanda se encuentra allí. ¡Esta idea de la partición de Irlanda, como se la vio en el curso del Siglo Malvado, fue particularmente justa, avisada y eficaz! Posiblemente no tanto como la campaña de los Dardanelos, pero casi. Todavía hoy, nadie verdaderamente sabe cómo resolver este inextricable nudo de sufrimientos y de horrores.

Es en su calidad de Presidente del Consejo de la Aviación que Sir Winston Churchill propone en los años 20 la utilización de gases tóxicos contra las poblaciones tribales árabes y kurdas de las regiones que iban a llamarse pronto... Iraq. Es una región neurálgica en el desarrollo de la producción petrolera y sus amigachos de Shell tienen allí un monopolio. "Estoy fuertemente a favor del empleo de gases tóxicos contra las tribus no civilizadas con el fin de sembrar un vivo terror". My name is Churchill. Sir Saddam Churchill. De hecho, como los tácticos alemanes del Tercer Reich y de los estados mayores estadinenses de todas las épocas posteriores, Sir Winston Hussein tenía un gusto pronunciado por los bombardeos aéreos. ¡Sobre todo para proteger torres de perforación!


Es bajo su gobierno que fueron establecidas las dinastías de Faisal en Iraq y Abdullah en Jordania. Esencialmente se trata de regímenes-títere creados para aprobar las actividades petroleras británicas sobre sus territorios, sonrisa para la foto, y tener de tiempo a otro intenciones terribles contra occidente, el capitalismo, o el chewing gum.

En 1923, Shell le propone a Churchill un pequeño trabajo de lobbyista (miembro de un grupo de presión). ¿Su proyecto? Comprar la parte gubernamental de la Anglo-Persian. ¡Esto cae justo para el pequeño Winston, que acaba de hacerse despedir del parlamento y busca trabajo, cualquier cosa para evitar la ineluctable mendicidad! Le promete públicamente a su mujer, con la garganta cerrada: "no nos dejaré morir de hambre ". Por Vishnú, estos momentos emocionantes de la Historia pueden a veces emocionar tanto que estoy totalmente emocionado. Winston había logrado en el curso de la década precedente hacer comprar millones de barriles de petróleo al ejército, la marina y la aviación de Su Majestad. También había llegado a hacer invertir por el parlamento los dineros de la Corona, hasta los impuestos y el tesoro, en una compañía de la que los provechos y el control eran de un banco privado. ¡Todo esto, Winston lo había hecho por amor! ¡Por amor al petróleo, siguiendo arranques sinceros de ternura para con esta industria, por su escencia tan límpida, tan humana, tan conmovedora! Es por eso que cuando sus amigos de Shell le ofrecen un trabajo de consultor, en este año tranquilo de 1923, se contenta con una suma simbólica por sus horas de trabajo, irrisoria pitanza de 50.000 libras esterlinas (8 millones de dólares de hoy). Robert Cohen, uno de los dirigentes de Shell, declara: "no podíamos regatear tanto". ¿Ah sí? Otro de estos impenetrables misterios...



Ministro de Economía y Finanzas


Todos estos desastres llevan a Winston Churchill a perder varias elecciones consecutivas. ¡Que no quede por eso! Nombrado ministro de las finanzas en 1924 bajo el primer ministro Stanley Baldwin, promueve el establecimiento del patrón oro, lo que precipita el país a una recesión, causa una ola de desempleo sin precedente y arrastra una epidemia de conflictos laborales. ¡Sir Winston verdaderamente hace vacilar el tesoro! Churchill reconocerá más tarde que se trató del peor error de su vida, declarando cándidamente no conocer nada de economía, y haberse fiado de los buenos consejos de su amigo el gobernador del Banco de Inglaterra, el multimillonario Montagu Norman. En 1926, Inglaterra enfrenta una huelga general.



El gentil Baron Norman 


Tiene la particularidad de ser amigo del alma del banquero alemán Hjalmar Schacht. Será también director del Banco de Pagos Internacionales, el banco central de los bancos centrales, que será creado en 1930 para repartir el pillaje de los recursos alemanes organizado bajo el Tratado de Versalles. Es a título de ello que en 1939, Montagu roba 6 millones de libras a los Checoslovacos y les devuelve la suma a sus amigachos de la Reichsbank. Multipliquemos por 42.51 para tener la cifra en libras de hoy. Esto da 255 millones de libras, unos hermosos mil millones de dólares de la época. Alemania necesitaba líquidez en 1939. Los detalles de este entuerto espantoso todavía no han sido aclarados.
Y bué… Nada urge.

Norman, que era muy trabajador, será también uno de los fundadores y principales promotores de la muy olvidada Fraternidad Anglo-Alemana (Anglo-German Fellowship), establecida en Londres bajo los auspicios de Ernesto Tennant y Joachim von Ribbentrop en 1935, dos años después de la llegada de Hitler. Esta organización, de la que personajes muy importantes de la sociedad inglesa y alemana formarán parte (ministros, generales, almirantes, banqueros, etc.), se declaraba abiertamente fascista y pronazi.



La Gran Festichola de los Años Locos


Volvamos a nuestro querido Winston, a las agarradas con una huelga general. Declara en 1926: "o bien el país quiebra esta huelga general, o es la huelga que quebrará al país." Es por eso que Sir Winston preconiza desde entonces el uso de las ametralladoras para convencer a los huelguistas de regresar al trabajo. Después de todo, había funcionado muy bien en Sudán. El mismo año, Winston Churchill expresa que "el fascismo de Benito Mussolini prestó servicio al mundo entero, mostrando el modo de combatir a las fuerzas subversivas". Añade más tarde respecto al grueso Duce: "es un genio Romano, el más grande legislador entre los hombres".

En 1928 Churchill finalmente pilotea la fusión de las petroleras Anglo-Persian y Shell, lo que lleva a la creación de un nuevo monopolio de facto, mientras que en Achnacarry en Escocia, los amiguitos de Standard Oil son invitados a unirse al baile. ¡El precio del barril sube!



Simpatías asombrosas

En 1929, Sir Winston se enfada con los Conservadores, que proponen una ligera apertura frente a las reivindicaciones de la India. Se aleja entonces de toda la clase política inglesa, pero se acerca otro tanto a la pequeña camarilla de los barones de la prensa, de los banqueros y del mundo de las finanzas. Se dedica al mismo tiempo a escribir y publica entre otras cosas en 1932 un conjunto de ensayos titulado Pensamientos y Aventuras (Thoughts and Adventures) en el cual propone abandonar el sufragio universal. Permanece gran admirador de Mussolini hasta finales de los años 30.


En 1935, Winston Churchill lidera la oposición contra la concesión de su soberanía a la India. Dice entonces sobre Ghandi que "este faquir semi-desnudo merecería ser estirado, pies y puños atados a las puertas de Delhi, y aplastado por un enorme elefante montado por el Virrey". Funda la Liga de Defensa de la India, cuyo proyecto es impedir su accesión a la soberanía.

Churchill fue mucho tiempo una de las pocas voces en temer la subida de Adolf Hitler. El hecho de que sus grandes amigos hubieran estado al mismo tiempo en plena campaña de financiación del esfuerzo alemán de guerra, disminuye posiblemente un poco a posteriori el brío de su calidad de visionario.



Segunda Guerra Mundial

Cuando estalla la segunda guerra, Winston Churchill es nuevamente designado Primer Lord del Almirantazgo, así como miembro del gabinete de guerra. ¡Alemania nazi acaba de invadir Polonia! ¡Un aliado Británico! ¡Winston propone inmediatamente intervenir con vigor con la invasión de Noruega y de Suecia! El primer ministro Chamberlain se opone a eso, así como todo el resto del gabinete. Churchill decide esperar la invasión Alemana para proceder, y la operación, una vez puesta en marcha, es un desastre resonante que cuesta su puesto a... ¡Chamberlain!... ¡Son los escandinavos que muestran júbilo! Ocupados por el Reich en el Sur y agredidos por el Imperio de Su Majestad en el Norte. Este pequeño detalle cayó al fondo del colector de grasa del restaurante de la Historia, pero hoy se los obsequio porque los amo.

En cuanto a Polonia, ella, habrá de esperar a 1944 para recibir la "ayuda" (bajo la forma benigna de 40 años de ocupación totalitaria) que los famosos tratados internacionales le garantizaban y en virtud de los cuales todo el mundo y su canario entran en guerra en septiembre de 1939. Mientras que Inglaterra invade cobardemente a los inocentes escandinavos, la nación polaca será dividida en dos, el oeste para Alemania y el este para los soviéticos.


Tres meses antes del inicio de la guerra, Franklin Delano Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, promete al rey George VI de establecer un bloqueo naval del Atlántico y de aplicarse para crear un incidente marítimo del cual no quedaría más que esperar las consecuencias. Luego, interrumpiendo todas las vías de comunicación normales, desde el momento del nombramiento de Churchill a la cabeza de la marina, el mismo FDR entabla con él una correspondencia activa, ocultada al gabinete y al primer ministro británico. Luego designa un cierto Averell Harriman en calidad de enviado personal ante Churchill, que en la época todavía no es Primer ministro, sino muy simple Lord del Almirantazgo. Ciertos mensajes hacen referencia a una promesa de intervención estadinense dada por FDR antes del principio del conflicto, lo que contradice todas las versiones oficiales y deja suponer una especie de baile coreografiado por las partes implicadas. Si se recuerda que los banqueros que sostienen a ambos líderes son los mismos que armaron la máquina de guerra nazi (y la soviética), se vuelve prácticamente evidente que el mundo se hizo estafar algunos trillones de dólares y 54 millones de vidas humanas.


Totalmente sobrepasado por los acontecimientos, Chamberlain, que siempre había creído en la buena fe de Hitler (!) y había cedido ante todas sus exigencias, caprichos y gemidos, es forzado a dimitir. El buen rey George VI le pide a Winston Churchill aceptar el papel de primer ministro. Interpretará perfectamente el personaje de quien jamás cede y los británicos se identificarán con su resolución y su determinación.

Inmediatamente después de uno de los primeros bombardeos alemanes contra Londres, mientras que la capital está a fuego y sangre, el director de la tienda de tabacos Dunhill telefonea urgentemente en Churchill para anunciarle que sus existencias de Hoyo Monterey Doble Corona están sanas y salvas.

Roosevelt y Churchill se encuentran en agosto de 1941 para la conferencia Atlántica. Ambos líderes discuten allí con ligereza bellos y grandes principios de autodeterminación de todos los pueblos de la Tierra. Manifiestamente habían bebido. Poca importancia tienen estas pamplinas, lo esencial es que la guerra prosiga. Sir Winston le declara luego a su gabinete que "el presidente prometió lanzarse a la guerra sin declaración y que aumentaría sin cesar el nivel de provocación. Si a los alemanes no les gusta esto, tendrán que atacar a las fuerzas americanas. Se hará todo para crear un incidente. "

Finalmente son en cambio los japoneses quienes le permitirán fanfarronear, atacando Pearl Harbor. "Acabamos de ganar la guerra", ríe a carcajadas, probablemente afligido por la tragedia.



Pequeños Crímenes de Guerra entre Amigos

Churchill financia las actividades subversivas de los partisanos y de los miembros de la Resistencia en los territorios ocupados por el Reich creando unidades de comandos, de los cuales son luego calcadas las Fuerzas Especiales de hoy. Es necesario notar que numerosos elementos de las unidades resistentes han sido denunciados y asesinados por los alemanes antes de la llegada de las fuerzas Aliadas. Algunos otros, como los partisanos helenos, han sido luego directamente aplastados por las fuerzas británicas, ayudadas por 400 millones de dólares de ayuda Estadounidense (10,772,000,000 U$D de 2006). Una dictadura militar de extrema derecha es establecida en Grecia y las milicias que habían luchado contra los nazis son aplastadas, dispersadas, encarceladas. En Francia, los líderes de más a la izquierda de la resistencia son traicionados y casi totalmente liquidados por la Gestapo antes del día D.

Churchill participa en las negociaciones de reparto del botín nazi en compañía de Franklin Delano Roosevelt y de Stalin, y se reúnen dos veces en Quebec y una en Yalta. Jamás visité Yalta, pero si me fío de lo que conozco de Quebec, el mundo tenía motivo para temblar. Afortunadamente, en cambio, parecería que la municipalidad no había todavía fluorado su agua y que de hecho, antes del gol negado a Alain Côté, Quebec había sido una ciudad normal, poblada por simpáticos habitantes.

Las tres grandes marionetas van pues a negociar la tajada de grasa como si se tratara del resultado de un robo de banco, riñendo por los "porcentajes de interés". El embajador estadinense en la URSS de la época se llamaba Averell Harriman (¡sí, todavía él!). Es Churchill quien propondrá las inmensas deportaciones como solucion a los problemas étnicos causados por las fronteras redefinidas de los países del este. Los desplazamientos de 15 millones de personas de origen germánico por la URSS de Stalin causarán en definitiva un poco más de dos millones de muertos. Sir Winston se opone también a la anexión de Polonia por Stalin, pero no hará nada para impedirlo.


El Plan Morgenthau

En Quebec en 1944, los Aliados acuerdan lo que se llama Plan Morgenthau, es decir el proyecto de destrucción de Alemania después de su rendición. El plan prevé la división de Alemania en tres zonas, norte, sur e 'internacional'. Además, el Saar sería vuelto a vincular a Francia, Silesia del Norte a Polonia y Prusia Oriental a la URSS. Todas las industrias serían desmanteladas y los equipos repartidos entre los aliados victoriosos. Los restos de esta gran nación serían mantenidos para siempre en una vasta llanura agrícola y pastoral. También se prevé largar superbombas de ántrax sobre las seis principales ciudades, lo que debería, según el plan, provocar la muerte inmediata por inhalación de varios millones de ciudadanos, seguida por la agonía lenta de millones más.


El plan Morgenthau, "ultrasecreto", es filtrado a los medios de comunicación y Joseph Goebbels no deja de difundirlo y de servirse de eso en los últimos meses de la guerra, para impedir todo movimiento de rendición. Es evidente que la finalidad del proyecto Morgenthau es alargar la guerra lo más posible. Otro punto a favor de este argumento es la historia increíble de este general genial George Patton, al que los alemanes temen como la peste. Le retiramos su mando durante la campaña de Italia, porque sobrepasó muchas veces los objetivos fijados sin detenerse cuando se le ordenaba. ¿La razón invocada? Abofetear a un soldado por cobardía. Patton pasa luego un año sentado sobre sus manos en un campo de entrenamiento en Inglaterra (!). Bradley, su antiguo protegido vuelto general en jefe del frente Occidental, totalmente enredado en Normandía, lo devuelve al frente. Le decimos a Patton que es su bocaza que plantea problemas y le hacemos prometer que la mantendrá cerrada. Este alelado se lanza entonces contra el frente alemán como una piraña en un juego de bolos y lo corta en flecos a una velocidad sorprendente, demostrando una capacidad casi sobrenatural para encontrar los puntos débiles del enemigo. El mando Aliado, alarmado por su avanzada demasiado rápida, una vez más le ordena detenerse para esperar a Montgomery (otro favorito de los historiadores mediocres como Yergin) y a otros cuerpos de ejército que se arrastran como babosas. ¡Patton, apasionado por su trabajo, se fue a Berlín! Le suprimimos los subsidios. El diablo ataca las refinerías nazis y se apodera del petróleo que le falta para proseguir su avance. Finalmente, es Bradley mismo quien debe ir a prevenirlo que si no se detiene, su carrera se acaba. Patton comprende que la guerra debe estirarse cuanto más posible, y se calma. Hasta lo enviamos a hacerse matar en las Ardenas dónde el nuevo tanque General Motors de los alemanes hace pedazos al 101 de paracaidistas, otra unidad castigada. ¡Patton sorprende a todo el mundo y rompe el frente! Les hace tragar a los alemanes su propia receta y los troncha en modo relámpago. ¡Corre la sangre! ¡Patton adora! Nos ponemos de nuevo en marcha, corremos de verdad hacia Berlín, no hay más orquesta, no hay más teatro, no hay más más calle, más nada. Patton volverá a abrir su bocaza una última vez en 1945, sugiriéndoles a los periodistas que el ejército estadinense debería arrollar en seguida Rusia, mientras aún posea la ventaja de la bomba atómica.



Grandes Crímenes de Guerra Costosos/Redituables


Entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, Churchill ordena a los bombarderos aliados arrasar a Dresden, que hierve con heridos alemanes, con refugiados y con prisioneros de guerra rusos, causando a directamente 135.000 muertos en algunas horas. Los historiadores no están seguros aparentemente, si los ataques de Hiroshima, Nagasaki, Colonia, Essen, Francfort, Hamburgo y Dresden constituyen crímenes de guerra. Es sobre todo porque son cretinos. Sólo para hacernos reír, al principio del conflicto Roosevelt había dicho sobre los bombardeos de poblaciones civiles - haciendo referencia a los de Guernica en España por la Luftwaffe en provecho de Franco, pueblos agrícolas etíopes por Mussolini y Coventry por los alemanes, que constituían "crímenes de guerra, una barbarie inhumana que había chocado profundamente la conciencia de toda la humanidad". Después de una pequeña reunión en Casablanca en 1943, Churchill y Roosevelt deciden pisotear a toda Europa bajo el talón de estos mismos bombardeos aéreos y, tanto Francia cuanto Alemania, así como todos los países anexionados sufrirán sin piedad raides nocturnos sin el menor pretexto de precisión o de estrategia militar, con el fin de sembrar el terror y de socavar las ganas de combatir, tanto de las fuerzas enemigas como de la población civil.

Conversé este invierno con un viejo alemán de Hamburgo (sí, hablé con una hamburguesa), que aceptó describirme la escena que presenció, cuando a la edad de 15 años se precipitó a la calle en el curso del primer ataque, en 1943. Habitaba un pequeño pueblo situado a algunos kilómetros del centro de la ciudad. Las bombas incendiarias habían vertido tanto fósforo sobre la ciudad que las aguas del Elba fueron inflamadas hasta las cercanías de su casa. Los habitantes espantados habían intentado escapar de las quemaduras echándose al río y sus cadáveres cubrían las orillas, todavía en llamas. Familias enteras fueron encontradas pegadas al asfalto de las calles, que se había derretido por el calor. Las calles estrechas de la vieja ciudad habían constituído perfectos corredores de convección para los ríos de fuego que luego se echaron a serpentear por todos los barrios. Para estar bien seguros de no equivocarse, los aliados bombardearon Hamburgo 187 veces entre 1943 y 1945.

En total, consideramos que las incursiones aéreas aliadas causaron a 600.000 muertos y 800.000 heridos entre las poblaciones civiles alemanas en el curso de la guerra. Ciudades milenarias son arrasadas. El jefe del Bomber Command, Arthur Harris, dijo acerca de la época: "siempre trabajamos a partir del principio que bombardear cualquier cosa en Alemania era mejor que no bombardear nada." La técnica de alfombrado de bombas (Carpet Bombing) viene de esta época. Según la Historia oficial de RAF: "el nivel de destrucción de Alemania al fin de las hostilidades habría dado asco hasta a Genghis Khan." La campaña de destrucción se detiene en abril de 1945 cuando el ejército del Aire de Su Majestad informa a sus superiores que "no hay esencialmente un solo blanco más digno de ser golpeado en toda Alemania". El país a todo fin práctico ha sido pulverizado. Cada bomba ha sido pagada por entero por el dinero del pueblo de los países Aliados y la sangre de los pueblos de Europa. Cada edificio que hay que reconstruir representa un apetitoso contrato para los banqueros que se presentarán más tarde con grandes bolsas vacías, esperando sólo los miles de millones para cubrir los valles con su hermoso cemento nuevo, socialista de un lado, démocrátísimo del otro.


La Unión Soviética había conseguido en los acuerdos de Yalta el derecho a tomar 500.000 esclavos en Alemania y 200.000 en Rumania, a guisa de reparaciones. Después de todo, hay que darles una buena lección. Esto les eseñará, a estos tunantes, a habitar esta región.



Los mañanas cantarines


Hablando de la Unión Soviética de Stalin, poco tiempo después de la guerra, Churchill lamenta: "no despedazamos al buen cochino. "

¡Churchill fue un promotor ardiente de la Unión Europea… a la qué a toda costa no quería que Inglaterra perteneciera!

Una de las obsesiones que anima su vejez es la alianza objetiva de los países de lengua inglesa, y preconiza una colaboración próxima entre los miembros del Commonwealth (Imperio Británico versión 2.0 bajo un nuevo nombre) y los Estados Unidos (Imperio Británico versión 3.1 bajo una pseudo democracia).


En 1951, Churchill vuelve para un último paseo en la cumbre del gobierno Británico. Propone prohibir la inmigración india, sugiriendo en 1955 el eslogan "Mantengamos a Inglaterra blanca". En 1951 envía al ejército a desfondar la rebelión de los Mau Mau en Kenia, luego a la rebelión Malaya en Asia del sudeste. Por suerte para los pueblos aborígenes del mundo, su salud declina rápidamente y deja por fin el timón del Reino Unido en 1955. Pasa el resto de sus días pintando y redactando las millares de páginas de sus innumerables libros, así como concediéndoles horas y horas de entrevistas a sus biógrafos, que a cambio también producirán millares de páginas de innumerables libros.



Herencia

Debemos a Churchill la expresión La Cortina de Hierro. Debemos la cortina de hierro a sus amigachos los grandes banqueros de la City, los aficionados al Monopoly de tamaño natural. ¡Mientras todo el mundo se divierta!
En 1953, su literatura recibe la última consagración bajo la forma del premio... Nobel.





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Fuentes:




Apocalypse 1945: The Destruction of Dresden ; David Irving


The Rise and Fall of the Third Reich: A History of Nazi Germany ; William L. Shirer


The Prize ; Daniel Yergin


The Unauthorized biography of George Herbert Walker Bush ; Webster Tarpley


A people's History of the United States ; Howard Zinn


The Transfer Agreement ; Edwin Black


Un Homme ; Oriana Fallacci


Rethinking Churchill ; Ralph Raico


Dreadnought: Britain, Germany, and the Coming of the Great War ; Robert K. Massie
Roosevelt and the First Shot: A Study of Deceit and Deception ; John V. Denson


Despotism Loves Company: The Story of Franklin D. Roosevelt and Josef Stalin ; John V. Denson


Reassessing The Presidency: The Rise of the Executive State and the Decline of Freedom ; Yuri N. Maltsev et Barry Dean Simpson


Omnipotent Government ; Ludwig von Mises


Le Cigare, Guide du Connaisseur ; Anwer Bati


LewRockwell.com


http://nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1953/churchill-bio.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Winston_Churchill

http://en.wikipedia.org/wiki/Hamburg#Bridges_and_tunnels

http://en.wikipedia.org/wiki/Bombing_of_Hamburg_in_World_War_II

http://measuringworth.com/calculators




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Traduction : Rolando Lequeux

dimanche 19 septembre 2010

El Siglo Malvado 9
Edward Bernays

Si comprendemos los mecanismos y las motivaciones del pensamiento grupal, no podemos acaso controlar y disciplinar a las masas según nuestra voluntad, sin que lo sospechen? La práctica reciente de la propaganda probó que era posible, por lo menos hasta cierto punto.

— Edward Bernays, Propaganda, 1928



La Ingeniería del Consentimiento

Edward Bernays, a quien Joseph Goebbels idolatraba, existió realmente. Dígale a su prima Natalia, la que repite constantemente "teoría de complot", que puede callarse. Por otra parte, esta frase, "teoría de complot", es lo que Bernays llamó un "sello (rubber stamp)"; ver anexo 1.

En 1923 Bernays publica Crystallizing Public Opinion (Cristalizando la opinión pública). Las relaciones públicas modernas han nacido, y reemplazan en lo sucesivo las primitivas técnicas publicitarias.

La Masacre de Ludlow

No es Edward Bernays quien inventa la profesión de asesor en relaciones públicas. El primero que verdaderamente cumplirá este papel será Ivy Ledbetter Lee.


No sólo es en Europa dónde la guerra hace furor, en 1914. En América, el mundo corporativo se enfrenta con los obreros. Con ametralladoras. Durante una huelga de mineros particularmente acrimoniosa en Ludlow, Colorado, John D. Rockefeller contrata al ejército, que abre el fuego en el campamento de los huelguistas. Dos mujeres, seis hombres y doce niños mueren carbonizados y acribillados a balazos en la matanza, y centenares son heridos. Extrañamente, este pequeño inconveniente perjudica la imagen de Rockefeller, que ya sufrió por la publicación de numerosos artículos que revelaban sus artimañas de crápula mafiosa y la escala apenas humana de la corrupción que su tentacular Standard Oil engendró en el mundo entero. De hecho, la época del famoso "que el público se vaya a la mierda" de Vanderbilt hijo ya pasó. El público comienza a hartarse, y quizás sueña finalemente con colgar de las columnas de alumbrado a los puercos que degollan a sus niños. Ya se les pasará.

Así nace la era moderna de las relaciones públicas.
Poison Ivy (hiedra ponzoñosa) Lee es contratado por Rockefeller para rehacer su imagen. Lee inunda los periódicos con artículos que exponen a los sindicatos (y toda oposición obrera) como freno a la muy deseable libertad industrial. Por otra parte, Lee convence a Rockefeller que la renovación de su imagen pasa por una apariencia de grandeza de espíritu, y que el éxito financiero de sus múltiples carteles no hará más que sacar provecho de eso. De dónde la idea de todas estas larguezas y generosidades, de las que el espectáculo grosero adornará desde ahora en adelante sin piedad las columnas de la máquina mediática.

Hoy, conocemos mejor a Rockefeller por la bondad infinita de su filantropía munífica que por sus prácticas ilegales de negocios, su brutalidad en las relaciones de trabajo, su papel siniestro en el ascenso de la Alemania Nazi. ¡Es un éxito resonante de relaciones públicas!

A partir de este día, Ivy Lee cuidará la imagen de Rockefeller y de sus amigos y colegas, que se preparaban para un largo siglo de malas acciones, y acertadamente sospechaban que para mantener a la prima Natalia en la ignorancia, habría que inyectar incontables millones en lo que todavía no se llamaba desinformación. No sospechaban sin embargo hasta qué punto este pequeño y divertido oficio de anunciante de circo iba a perfeccionarse ante sus propios ojos, bajo la acción combinada del dinero al contado, el asombroso psicoanálisis, y el genio de un pequeño hombrecito llamado Edward L. Bernays.


Primeras armas

Edward Bernays nació en Viena en 1891, pero a la edad de un año, se hace ciudadano de los Estados Unidos de América cuando su papá Ely emigra a Nueva York. El pequeño Eddie es el sobrino de Sigmund Freud, de quien leerá los libros, y al que admirará no sólo por su celebridad, sino también por la profundidad de sus descubrimientos y con quien mantendrá un contacto privilegiado. Debuta en su carrera ocupándose de la puesta en mercado de una gira americana de los Ballets rusos, luego se hace empresario de Caruso, con el cual hace sus armas y gracias al cual será presentado a la crema del mundo del espectáculo, lo que le servirá más tarde. Intenta sin éxito alistarse en el ejército, que lo rechaza debido a sus lejanos orígenes austríacos. Que no quede por eso, lo encontramos en el estado mayor, donde ayuda a predicar el esfuerzo de guerra.

Uno de sus primeros clientes es Mazaryk, el presidente de la flamante Checoslovaquia. En 1918, Bernays lo persuade de retrasar la declaración de independencia de su país por un día, para asegurarse mejor las primeras planas de los periódicos.

Edward Bernays fuerza un quiebre importante en el modo de lanzar un producto en el mercado haciendo comprender a la industria que es más eficaz dirigirse indirectamente al deseo (inconsciente) del cliente que a sus necesidades.

Hasta los años 20, la compañía Pepillo el Pollo Inc le proponía a Natalia comprar los pollos de Pepillo el Pollo Inc alabando su durabilidad, su versatilidad, la calidad de su fabricación, y blablabla. A partir de Bernays, que comienza a experimentar en la gestión de masas utilizando la estimulación de la faceta irracional del ser, la empresa convence más bien a Natalia de que si bien no tiene pene, puede reemplazar ésta carencia con un pollo de Pepillo el Pollo Inc.

En los años 20, los grandes bancos americanos fundan cadenas inmensas de tiendas y las abarrotan a reventar de innumerables productos. Es el nacimiento de la sociedad de consumo y, de ahora en adelante, no hay más nada racional en la relación entre el consumidor y el producto, ya que es a su inconsciente que se dirigen. La amplitud del fenómeno es sorprendente. Es a partir de esta época que las cadenas de restaurantes crecen como hongos, proponiendo principalmente dos productos, el pene (hot dog) y la teta (hamburguesa).


La llama de la Libertad

Bernays cuenta con orgullo cómo consiguió hacerles fumar cigarrillos a las mujeres del planeta.

La American Tobacco pagaba desde hace años a las grandes estrellas de la ópera para hacer creer que los Lucky Strike suavizaban la voz, reposaban la garganta, magnificaban la voz y purificaban el tono. Una empresa competidora contrata a Bernays, que recluta un ejército de médicos y de especialistas de la garganta y la tráquea, encargados de expresar la idea que no hay prueba científica que permita afirmar que los Lucky Strike son mejores para la salud que sus competidoras, que de hecho, todos los cigarrillos son también benéficos para la garganta, la voz, y la salud en general, no sólo los Lucky Strike. El resultado es inmediato. Y al año American Tobacco contrata a Bernays, exigiendo desde el primer momento sólo una cosa, que no trabaje más para sus adversarios.

Las compañías americanas de tabaco habían dado un golpe genial en el curso de la primera guerra mundial, haciendo comprar al ejército mil millones de cigarrillos, que fueron distribuidos a los soldados con sus raciones. Hasta entonces, los hombres preferían el puro, la pipa o el buyo, considerados más viriles, pero cuando vuelven del frente en 1918, el cigarrillo se ha vuelto sinónimo de fraternidad, de victoria, y de la dominación americana. Un problema persiste, la mujer. Por una parte, el hombre se niega a ver fumar a la mujer. Numerosos establecimientos les prohiben a las mujeres entrar a los salones de fumar. Por otra parte, en cuanto a la mujer misma, encuentra vulgar la idea de fumar en público, y algunas raras fumadoras lo hacen a escondidas.

En los años 20, Bernays analiza la situación y somete sus observaciones a un psiquiatra de Nueva York, quien confirma sus sospechas. Bernays orquesta uno de los grandes golpes de marketing de la historia desviando una marcha católica (la procesión de Pascua) para convertirla en un acontecimiento político en provecho de las sufragistas. Una decena de jóvenes primeras, invitadas por él y cuidadosamente instruídas en el plan de batalla, se presentan al frente de la procesión, exhiben sus cigarrillos, y los encienden delante de las cámaras de los periódicos. Bernays les lanza el eslogan a los periodistas presentes: "ellas encienden antorchas en pos de la libertad ".

Es evidente. Los periódicos conceden la primera plana a la noticia. Los conservadores venden ejemplares gracias al aspecto escandaloso. Los progresistas están encantados. Los feministas exultan, se muestran jubilosos por la amplitud del fenómeno popular. Toda la sociedad estadinense es halagada en sus mucosas por la ineludible evocación de la sacrosanta libertad. La mujer, imbuída de emancipación, simplemente deberá fumar. ¡Fumar es votar!

Todo el mundo saca provecho de las fotos sexy de estas hermosas y jóvenes mujeres. ¡Todos ganan! Es fantástico. Bernays había comprendido que la mujer de la postguerra había penado en las fábricas mientras los hombres estaban en el frente y le ofrecía un símbolo fálico digno de la magitud de sus reivindicaciones, la colilla.

Los éxitos prosiguen para la asociación Bernays-American Tobacco. Con objeto de inflar las ventas aún más, Edward recluta diferentes asociaciones de médicos y financia sus agresivas campañas para propiciar la delgadez en la mujer. ¡La mujer americana saludable será pues filiforme! Las tiendas especializados y las publicaciones destinadas a los médicos publican artículos alabando las virtudes de la delgadez femenina, pero también de Lucky Strike, el elejido de los médicos, y siempre lo mejor para la salud.

Publicidades en los periódicos y las revistas, presentadas por agrupaciones de doctores, de médicos de familia, de dentistas y de institutos más o menos mentirosos (todos fundados por Bernays con fondos de American Tobacco) le proponen luego directamente a la mujer tender la mano hacia un cigarrillo más bien que hacia un caramelo, lo cual es tanto mejor para la salud. La campaña alcanza tal éxito que los grandes confiteros y los productores de azúcar demandan a American Tobacco judicialmente y reclaman daños e intereses. ¡Es un triunfo, la mujer es flaca, es libre, respira salud!

Bernays inventa el concepto de la bidireccionalidad de la relación entre el producto y el cliente. Eddie es el primero en proponer de ir a ver al consumidor en persona para escuchar su voz. Los institutos de sondeo nacen de esta nueva necesidad. Gallup es el primero, en 1935. Se organiza uno de los primerísimos grupos de enfoque y Bernays descubre allí un defecto mayor del cigarrillo en la conquista del público femenino, el color. En primer lugar, la mujer moderna quiere usar pintura de labios (acabamos justamente apenas de convencerla que sus labios no tenían buen tinte) y la pintura mancha el cigarrillo. Eso no es bonito. Le ofrecemos pues primero cigarrillos a la moda, con la boquilla de color oscuro. No es todo. El paquete verde de Lucky Strikes desagrada a las damas, ya que no va con nada de lo que visten. Bernays le propone a American Tobacco modificar el color del paquete para que armonice con los tintes de la época. Se enfrenta con una negativa categórica. La marca puso tanta energía para imponer su imagen que ello está fuera de cuestión. No se amedrenta. Eddie hace participar a sus contactos en el mundo de la moda y de los textiles (otros clientes suyos) y llega a imponer el color verde del paquete de Lucky Strike. El verde se convierte en uno de los colores de moda de los años locos y, cosa esencial, la mujer moderna puede sacar su paquete de Lucky Strike dondequiera, armoniza con su vestido, la pared, las colgaduras, el piano, la lámpara, la alfombra. Y su tez.

Detalle gracioso, en el curso del mismo período, la asociación de productores de carne de cerdo de los Estados Unidos contratan a Bernays. Éste se da cuenta de que los americanos se contentan mayormente con un café simple o un zumo de naranja al desayuno. Eddy se agita en todas direcciones, encuentra a algunos médicos preparados a todo por un pequeño cheque, y se embarca en una campaña multidireccional para convencer a los estadinenses de comenzar el día con huevos y tocino. En aquella época, pues, una única empresa de relaciones públicas, la de Bernays, hace a la vez la apología de la delgadez y canta las virtudes del tocino.



Teapot Dome


Poison Ivy había dejado su marca y hecho su bonanza gracias a la matanza de Ludlow. Es el escándalo llamado Teapot Dome que verdaderamente lanza a Bernays y le hace merecedor de su sobrenombre de Father of Spin (el padre de la desinformación). En medio de un tira y afloje por el escándalo de Teapot Dome, el presidente Harding acude a Bernays. Éste no podrá impedir que sea un poco asesinado. Muere de una embolia envenenado, de un ataque cardíaco y/o de una interrupción respiratoria, complicado por una extraña inacción de los médicos, en el curso de un viaje en tren.

Es la ocasión de inaugurar un (otro) anexo al Siglo Malvado, que se titulará >Pequeño Manual del Robo Fraudulento. El vicepresidente Coolidge llega a la presidencia en lugar del presidente, y Bernays prosigue su trabajo de reparador de imagen. Primeramente vendemos la idea tranquilizadora que Coolidge es un personaje sin lustre, aburridor, un hombre ordinario, un buen marido (contrariamente a Harding que tenía amiguitas), un pequeño colegial sin la envergadura de los crápulas acostumbrados. En cuanto todo el mundo se tragó esta idea, nos ocupamos de su pseudo carácter tristón haciéndole pasar por un hombre discretamente fascinante. Bernays organiza fiestas en la Casa Blanca con toda la élite de Hollywood. Los periodistas acuden, los fotógrafos se deleitan. Coolidge se vuelve grande. Bernays es un miembro de éxito de la sociedad de Nueva York, dando fiesta sobre velada en su elegante departamento en el Netherlands Hotel dónde recibe tanto a las estrellas como a los políticos, los ricos, los grandes de este mundo. Todo el mundo está contento. Nadie recuerda que el Teapot Dome estaba relacionado con el partido de Coolidge, que se lleva la elección. ¡Keep cool with Coolidge!

También es en el curso de estos años que Bernays desarrolla la idea del Ser consumidor. Walter Lippman (autor en 1922 de la expresión "fabricando consentimiento" - manufacturing consent) y Bernays (que va más lejos con "ingeniería del consentimiento" - engineering consent) consideran ambos que la masa debe ser controlada, guiada, restringida. Sus esperanzas, deseos, necesidades y aspiraciones deben ser canalizados por la élite, los pastores del rebaño. La élite de la sociedad americana (los grandes banqueros, los industriales y sus lacayos) sueña con una sociedad estable, dócil y provechosa.

El consenso entre los historiadores aparentemente sería que Hoover era falto de carisma, no era entendido en política, no tenía mucho apoyo entre los elegidos, no entendía nada de economía. Lindo desafío para Bernays. Herbert Clark Hoover es elegido presidente en lugar de Coolidge en 1928. Asume el 4 de marzo de 1929. ¡Había sido secretario de comercio bajo Harding y Coolidge, luego el incidente de Teapot Dome había sucedido durante su mandato! ¿Quién se acordaba de eso?! ¿Quién se preocupaba?! ¡Hoover mantiene a Bernays en su empleo, confiándole misiones diversas. A partir de octubre del primer año del mandato de este grotesco pazzi, ocurre el Crash. Bernays está pues en la cumbre de la torre durante estos años cruciales de la Gran Depresión, en el curso de los cuales los grandes bancos americanos e internacionales proceden con su inmensa estafa.


Jabón, química, trucos


En 1924, Procter y Gamble contrata a Bernays. ¿El problema? Los niños detestan el jabón. ¿Por qué? Hace arder los ojos. Bernays lanza un concurso nacional de escultura de jabón Ivory. ¡Millones de niños participan! Haciendo esto, domestican al jabón. ¡De todos modos, en casa de Procter reímos bien, las escuelas compran cajas de jabón para sus cursos de arte! Hasta distribuimos a las madres de familia las guías que explican cómo transformar las virutas sobrantes en jabón de lavar la ropa. Bernays quedará empleado en Procter y Gamble durante cerca de cuarenta años.


Los capítulos VI y XI de Mein Kampf están directamente inspirados por Cristallizing. Goebbels, primero rival, luego brazo derecho de Hitler en los años 20 y ministro Nazi de propaganda del 1933 al 1945, admiraba abiertamente a Bernays y se inspiró en sus libros y en sus hazañas de principio a fin. Los nazis invitaron sin éxito a Bernays a venir a trabajar para ellos. A pesar de que compartía su odio violento contra los comunistas, Eddy, judío, patriota y progresista, detestaba el fascismo y declinó. Para Edward Bernays, la élite efectivamente debía dictar su voluntad al pueblo, pero preconizaba una manera dulce y sofisticada de llevar el rebaño al cercado, contrariamente al método garrote de Mussolini, Franco y Salazar. ¡Los Nazis eran gente abierta, razonable y moderna! Impartieron un método mixto, utilizando un poco de garrote, un poco de cancioncilla, y llevaron con gran vigor el rebaño al corral, como se sabe.


Los Años treinta


Bernays convence a los arquitectos y diseñadores de interiores de los años treinta de empotrar bibliotecas por todas partes. ¿Su cliente? El editor gigante Simon & Schuster. Los recién casados buscan libros para adornar sus bibliotecas.

En 1931, en la película Thirty Million Frenchmen, Maurice Chevalier canta una canción de la que uno de los versos es "You've got those ways, those fetching ways, that make me rush out to Cartier’s" (Tu modo encantador me da ganas de correr a comprarte joyas de las que usan los ricos). Edward Bernays pagó a los productores de la película para que incluyesen este verso en la película. ¿El cliente de Eddie? Cartier.


Del mismo modo, haciendo caso omiso de todo realismo histórico, los vaqueros de Hollywood comienzan a fumar cigarrillos en la pantalla. Escenas con colillas son añadidas torpemente en el momento del rodaje, a menudo ubicadas un poco dondequiera. Lo importante es simplemente hacer creer en una tradición que asocia al hombre, al verdadero, con el cigarrillo. El héroe de las películas del oeste no es casi nunca un vaquero (empleado de granja), sino casi siempre el sheriff. Sheriff = la poli = autoridad = civilización. Es pues el elemento de la historia que representa la voluntad de la élite de poner orden, de esclavizar a la gente a las necesidades de la ciudad. De imponerles la voluntad del imperio a los hombres libres. Invito a los padres de entre mis lectores que meditan sobre los personajes y las acciones de la película Toy Story a la que sus niños miraron mil novecientos setenta y cuatro veces. El liderazgo es asumido por el ejército y la policía. La piel es blanca. El sexo es masculino. Los inferiores siguen, ayudan, hacen lo mejor posible, colaboran. Es lo que se les pide. El mal último (identificado por la música): modificar los productos industrializados para hacer de ellos algo nuevo (ciertamente lo que se podría llamar el arte). Los productos sufren cuando se les falta al respeto. Esta película prueba que Bernays es eterno.

Una de las grandes obsesiones históricas de América es Order out of Chaos (hacer surgir el orden del caos). Es una de las frases favoritas de Rockefeller, que durante la conquista del oeste hacía la conquista del mundo. También es una de las expresiones preferidas de Edward Bernays, que a menudo la emplea en sus escritos. Son las últimas palabras de su libro de 1928, Propaganda.

En 1936, Bernays es contratado por la compañía Philco para desarrollar el mercado estadinense de la radio, hasta entonces estancado. Esto marchó muy bien.


Exposición del Nuevo Mundo


En 1939, Bernays participa de maneras múltiples en la Exposición Mundial que se desarrolla en New York. Bernays está encaprichado con el vínculo entre la corporación y la democracia. General Motors y Ford dominan la exposición.

GM, uno de los clientes de Bernays, presenta su visión de la América del futuro, con su pabellón muy visitado, Futurama, en el cual se pueden ver los diseños de lo que devendrá la Extensión, la Suburbia, un mundo futurista guiado por la potencia de la corporación.

Una ciudad miniatura forma parte de las exhibiciones, llamada Democracity, mostrando un núcleo comercial e industrial cercado de inmensas tierras cubiertas con bungalows. La maqueta se parece como dos gotas de agua a la América del Norte actual. La obra de verdaderos visionarios. ¡Habían adivinado el futuro!

Hay que decir que los grandes cartels banqueros habían sacado provecho del Crash de 1929 para desposeer a los granjeros de extensiones inmensas de tierra en el medio oeste. El plan para el desarrollo de estas extensiones llegaba a su madurez. Ciertas personas creen que este modelo de civilización es el fruto del azar, o incluso un advenimiento natural. Estas personas se fabrican opiniones. Tanto mejor.

Ciertos observadores atentos notaron la ausencia de lugares de culto en el modelo reducido. Antes de que el escándalo estalle, como por arte demagia, se le agregan algunas iglesias. ¿Qué importancia puede tener? Los habitantes de la verdadera Futurópolis no ejercerán el poder, sino más bien sus deseos inconscientes.

Alemania estaba asombrosamente ausente de la exposición, en el sentido que no alquilaba allí ningún pabellón. En cambio, su presencia se hizo sentir a lo largo de los dos años de presentación, ya que las naciones representadas tenían la desopilante tendencia de hacerse anexionar o conquistar una tras otra por esta misma discreta potencia teutona.

Checoslovaquia, luego Polonia, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Noruega … Ciertos pabellones permanecieron abiertos hasta el cierre del lugar en 1940, últimos vestigios de la soberanía de sus madres patrias.

Otro más de estos detalles graciosos, el pabellón de Polonia era vecino del de la Unión Soviética. En 1940, toda la sección es arrasada por la topadora para hacerle sitio a un espacio llamado la Comuna Estadinense.



La ruta


La compañía Mack Trucks contrata a Bernays en 1949. Su problema: no pueden vender más camiones. Saturaron el mercado. Eddie comprende que la competencia no viene de otros fabricantes, sino del ferrocarril. Llega a imponerle a su cliente una idea totalmente loca, atacar a los trenes haciendo una promoción rabiosa de la autopista. Una fortuna es engullida en el proyecto. ¡Formamos comités de ciudadanos ingenuos, los falsos expertos escriben sendos artículos que aparecen por todas partes, la presión popular pesa sobre autoridades ya corrompidas por contribuciones nada despreciables, es un verdadero maremoto que toma por asalto la campiña americana! ¡La cubrimos de caminos! Hay que decir que General Motors también es cliente de Bernays, y que los tentáculos supuestamente separados de la Standard Oil se hacen presentes para contribuir al esfuerzo. Lo único que faltaría es que Bernays saque de la manga otro de sus Comités Nacionales de Médicos de Familia para alabar las virtudes del asfalto en la lucha contra las uñas encarnadas. La civilización del automóvil comienza su verdadero auge.


Bananas


Por supuesto, Eddie trabaja para el gobierno estadinense durante la Segunda Guerra. Primero como promotor de la entrada en guerra, luego del esfuerzo industrial, pero eventualmente como consultor para el OSS (la organización del servicio de contraespionaje), que luego se convertirá en la CIA. Como era secreto, no conocemos gran cosa de las actividades secretas de Bernays para el servicio secreto. Así como decía un gran filósofo, "si te digo mi secreto, no sería más agente secreto ". Un rumor corre según el cuál Eddie habría participado en el estudio de la psique nipona que llevó al empleo del arma nuclear contra Japón. EL OSS también habría acariciado el proyecto de hacer estallar las fallas sísmicas de la isla bombardeando las orillas de las placas tectónicas, pero esto, maldición, esto sería una locura total.

Probablemente es en el curso de su paso por el OSS que Edward Bernays traba amistad con los simpáticos hermanos Dulles, John Foster y Allen. Éstos son abogados, políticos y grandes aficionados a las frutas. Invitan a Eddie a trabajar para una linda empresa de la cual son abogados y de la que son accionistas importantes, la United Fruit. Estos señores encantadores serán objeto de un capítulo exclusivamente para ellos, así que no me extenderé demasiado sobre las grandes obras de su encantador bizness. Lo cierto es que tenían muchas bananas para vender, lo cierto es que es la potencia de su compañía (y su obsesión por la banana) que engendró la expresión "la república de la banana", y lo cierto es que Edward Bernays evidentemente no se encontró con un gran desafío cuando se le pidió vender los plátanos al inconsciente del yo consumidor de los occidentales. Pensar en grande.

En el plano de la política exterior, no se hace tortilla al tocino sin romper huevos. No siempre anduvo todo sobre ruedas para nuestros amigos Dulles. Evocaré aquí sólo el caso Arbenz, que hizo época, porque la cosa forma parte de las obras maestras de Bernays. El plan montado para esta operación a menudo sirvió más tarde y todavía sirve hoy. Hasta diría que será empleado hasta el fin de los tiempos, si por desgracia fuéramos hasta allí.


El coronel Jacobo Arbenz Guzmán es elegido presidente de Guatemala en 1950. Es un moderado pragmático, preocupado en desarrollar el potencial económico de su país y de mejorar las condiciones de vida. Para hacer la historia corta, Arbenz tiene la idea de comprarle a United Fruit las extensas tierras no cultivadas que ésta posee en el país. Ante la negativa del gigante americano, una ley es promulgada, permitiéndoles a los campesinos adquirir tierras abandonadas por las grandes empresas agrícolas. El problema es que la United Fruit necesita absolutamente estas tierras para asegurarse el control de la producción y evitar toda competencia, lo que le permite fijar los precios. Que los campesinos se mueran de hambre mirando campos donde nada se planta no forma parte la ecuación. United Fruit y Wall Street de un lado, y el pueblo de Guatemala y su gobierno del otro, están en lo sucesivo a cuchillo desenvainado. Pero el imperio de la fruta posee una arma de persuasión masiva.


Bernays es comisionado para llevar adelante una campaña de difamación en los medios de comunicación americanos, en el curso de la cual el gobierno guatemalteco es tachado de comunista y sus medidas a favor de los campesinos son mostradas como prueba de la influencia terrible del ogro soviético, en plena área geográfica de influencia estadinense, en el propio patio trasero del Tío Sam (el familiar término backyard).

El público mismo acaba por reclamar una intervención y el ejército Imperialista arma y organiza un golpe de Estado en 1954. Los cables de prensa occidentales anuncian triunfalmente la buena nueva de la liberación del país. Estos textos salen directamente de la oficina de Edward Bernays, informada hora tras hora por su red de espías y de agentes, parte United Fruit, parte CIA, que infestan la capital ciudad de Guatemala.

Una junta militar reemplaza al gobierno democrático, que reina desde ese momento sobre el país, en colaboración armoniosa con la United Fruit y sus subsecuentes encarnaciones, que retomaron todos sus derechos. Desgraciadamente hubo que ejecutar, violar, torturar y encarcelar algunas centenas de miles de personas, pero es el precio que hay que pagar para vivir en un mundo libre y seguro.



Increíble ironía


Pequeño subproducto cómico e inesperado de este golpe de Estado, un joven hombre estaba en casa de amigotes en el momento de la toma de la capital. Este joven médico beatnik, hasta ese día más bien bebedor, mujeriego y aburrido por la política, ha quedado tan estupefacto por los acontecimentos que su vida cambió radicalmente a consecuencia. Se llamaba Ernesto Guevara Lynch de la Serna.


Flu-horror

A finales de los años 40, el ejército americano fabricaba bombas. Muchas bombas. Nucleares. Uno de los subproductos de esta industria, el fluoruro, era un violento veneno. Costaba caro desembarazarse de eso. En previsión de las eventuales demandas judiciales que las víctimas inevitables de esta plaga corrían peligro de iniciar, fueron encargados y fabricados estudios destinados a hacer creer que este residuo tóxico era una panacea... Bernays dirigía la operación, y como sus pequeños institutos dentales ya estaban activos, los mismos que recomendaban el cigarrillo desde hace 20 años, se decidió que esta rechina de madre era buena para los dientes y Eddie se encargó del trabajo. En lugar de gastar millones para encontrar un modo de que la seguridad pública disponga de esta caca industrial, lo VENDEMOS a las comunidades, que con dinero de los impuestos, nuestro dinero, lo mezclan con el agua potable.


Golda Meir se acercó a Bernays quien seguidamente se encargó de la imagen pública de Israel en los Estados Unidos. La India también lo contrató para el mismo trabajo. En ambos casos, Bernays informaba escrupulosamente al Departamento de Estado, por tanto a sus amigos Dulles.


Bernays vivió hasta la edad de 105 años. Jamás le gustó el cigarrillo y jamás fumó. Al corriente desde los años 30, tal como sus empleadores de la época, de los peligros del tabaco, hasta convenció a su mujer de dejar de fumar. Posiblemente roído por la culpabilidad, prestó sus talentos a la lucha anti tabaco desde los años sesenta, hasta proponiendo campañas tan radicales que fueron rechazadas por las autoridades.


Parcialmente consciente (un poco menos que Guy Debord, digamos) sobre los aspectos nefastos del monstruo que había engendrado, intentó durante cuarenta años acotar los excesos posibles de la propaganda y de las relaciones públicas, proponiendo leyes, consejos y sociedades profesionales...


Sin éxito.


Epílogo


Para finalizar, una colección de municiones para la prima Natalia !…

Bernays dijo:

Ningún sociólogo serio cree en lo sucesivo en esa idea absurda según cuál la voz del público representa un tipo de idea divina, sabia o grandiosa. La voz del pueblo expresa el pensamiento del pueblo y este pensamiento es formado para él por sus dirigentes y por las personas que comprenden la manipulación de la opinión pública. Ésta consta de prejuicios tradicionales, símbolos, clichés (lugares comunes) y de fórmulas verbales inculcadas al público por la élite.

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En todos los gestos de nuestra vidas diaria, sean en la esfera política o económica, en nuestro comportamiento en sociedad o nuestra reflexión ética, estamos dominados por un pequeño número de personas - una fracción ínfima de la sociedad - que comprenden los procesos mentales y los marcos sociales que rigen a las masas.

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Es relativamente fácil hacer cambiar las actitudes de millones de personas, mientras que es imposible hacer cambiar la actitud de una persona sola.

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Es más fácil hacer aceptar el punto de vista propio citando autoridades dignas de respeto, encuadrando el ángulo en el cual nuestra idea germinó, y haciendo referencia a la tradición que diciéndole a alguien que se equivoca.


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Una frase que se dirige al público jamás debería contar más de dieciséis palabras y una sola idea.

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La mejor defensa contra la propaganda, más propaganda.

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Me ha chocado saber que mis libros adornaban los estantes de la biblioteca de Goebbels. Pero sabía que toda actividad humana podía servir objetivos sociales o antisociales. Con toda evidencia los ataques contra los judíos en Alemania no tenían nada de explosión emotiva y todo de campaña cuidadosamente y deliberadamente planificada.

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Soy la víctima, y no el beneficiario, de mi propia propaganda.


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La escuela pública debería formar al educador y hacerle entender que su trabajo comprende dos aspectos: la educación como profesor, y la educación como propagandista.

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¿ Podemos llamar a esto el gobierno por la propaganda? Si usted prefiere, llamemos esto el gobierno por la educación. Sin embargo, educación, en el sentido académico de la palabra, es insuficiente. Hace falta una propaganda experta e iluminada, a través de la creación de circunstancias, la puesta en escena de acontecimientos significativos, y la dramatización de ciertos sujetos. El hombre de estado del futuro será de este modo capaz de movilizar el pensamiento del público acerca de ciertos puntos políticos precisos, y podrá disciplinar un vasto número de electores heterogéneos ofreciéndoles una comprensión clara de la situación, que los llevará a acciones inteligentes.

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Algunos objetarán, evidentemente, que la propaganda acabará por autodestruirse, en el momento en el que sus mecanismos se vuelvan evidentes para él público. Mi parecer es que no.


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Fuentes:

Propaganda; Edward Bernays
Cristallizing Public Opinion; Edward Bernays

The Father of Spin; Larry Tye

The Prize; Daniel Yergin

Manufacturing Consent; Noam Chomsky

Mein Kampf; Adolf Hitler

La Exposición Mundial de 1939
http://xroads.virginia.edu/~1930s/DISPLAY/39wf/frame.htm

Wikipedia






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Traduction :
Rolando Lequeux