Friedrich Nietzsche

L'État , c'est ainsi que s'appelle le plus froid des monstres froids et il ment froidement, et le mensonge que voici sort de sa bouche : « Moi, l'État, je suis le peuple. »

Maxime Gorki

Le mensonge est la religion des esclaves et des patrons

dimanche 1 août 2010

El Siglo Malvado 7
Los Vanderbilt

Porqué debiera preocuparme por la ley? Acaso no tengo el poder?

. . .

Si hubiese tomado el tiempo de educarme, no hubiera tenido el tiempo para aprender otra cosa.

. . .

He estado loco toda mi vida, obsesionado por la idea de hacer dinero.


— Cornelius Vanderbilt, alias el Comodoro



Pazzi

Pazzi (en inglés patsy) es una palabra italiana que significa a la vez marioneta e imbécil. En el mundo del espionaje, por tanto del dinero, y en consecuencia en el vasto y maravilloso mundo del Siglo Malvado en particular, se trata de un personaje destinado a cumplir públicamente la voluntad de amos deseosos de permanecer en las sombras. Lo que diferencia al pazzi del simple lacayo, es que el pazzi cree (y es ahí que su imbecilidad es útil) que es un motor importante de su propia acción. Marinus Vanderlubbe, el de espíritu “comunista”, condenado y ejecutado por los nazis por haber incendiado el Reichstag, es un ejemplo patente. Ciertas familias devienen pazzis de padre a hijo, las sumas en apariencia colosales de dinero que se les permite acumular en tránsito no cambian últimamente nada en su rol de marionetas. Los Bush son pazzis. Los Farrish son pazzis. Chamberlain, Wilson, Pétain, pazzis!


La historia de los Vanderbilt puede permitirnos diferenciar el sueño americano de la realidad. A primera vista, se creería que el destino de esta familia valida ese polvoriento fantasma americano del ascenso social abierto a todos los que tienen la fuerza y el talento, cualquiera fuera su cuna de nacimento. Cornelius Vanderbilt parte de nada y deviene, a fuerza de determinación y de ingenio, uno de los hombres más ricos del planeta, blablabla, saquen a relucir las trompetas. Por tanto, la historia de esta familia muestra bien como las fuerzas aristocráticas, al tiempo que pareciendo permitir un lugar a las clases nuevas, sabrán utilizarlas y confiarles las peores tareas. Al momento de su muerte, 87% de la fortuna colosal de J.P. Morgan pertenecía en realidad a los Rothschild. En definitiva, la visión en perspectiva nos permite constatar que los Vanderbilt, a pesar de toda su voluntad y su devoción a la causa del poder y el dinero, tan ricos como pudieron serlo, nunca estuvieron ni cerca de sobrepasar el rol más bien trágico de familia de pazzis.


Cornelius Vanderbilt, símbolo del sueño americano

Nace en una pequeña granja en Staten Island, estado de New York, un día de invierno de 1794. Dejando la escuela a los 11 años, Cornelius empieza a trabajar como maniobra en los transbordadores que unen la isla de New York a las orillas del Hudson. No tiene más que dieciséis años cuando inicia su propio negocio, una plataforma que hace el ida y vuelta entre las islas de Manhattan y Staten.

La guerra de 1812 hace de él un hombre importante cuando obtiene el contrato de aprovisionamiento de los fuertes que protegen la ciudad de New York. Evidentemente, hacen falta de las buenas para ir y venir en el río, la cala repleta de municiones, bajo el fuego enemigo. Para cumplir con este compromiso, adquiere una pequeña flota de goletas. De allí le viene su sobrenombre de "comodoro". A los diecinueve años, se casa con su prima y vecina Sophia, que le dará 13 hijos.

Al final de la guerra, dos crápulas bien plantados, Fulton y Livingston, logran hacerse otorgar el monopolio de toda la navegación a vapor en las aguas de New York. Vanderbilt decide a pesar de ello ofrecer un servicio sobre la muy crucial ruta entre Filadelfia y Manhattan. Gracias a su tosudez y a su gran conocimiento de las aguas, consigue evitar la captura de sus navíos por las autoridades. Fulton echa chispas y Livingston está lívido!… Tratan de comprarlo, en vano. El replica: “No me importa tanto el dinero que gano, lo que ante todo quiero es probar mi punto”. Vanderbilt, pequeño granjero inocente en los zapatos de un hombre de negocios, cree firmemente en la libre empresa, en el sueño americano. Fulton y Livingston lo demandan hasta en la corte suprema, pierden, y ven su pequeño imperio desmantelado. Casi lo creeríamos nosotros también. Pero los tiempos van a cambiar.

En 1829, Vanderbilt une Manhattan a Albany. Trabajador infatigable y tiránico, desde los años treinta se lanza al negocio del ferrocarril. Su flota cuenta en 1840 con 100 navíos y es en lo sucesivo considerado como el más importante empleador de todos los EE.UU. La estampida hacia el oro le da la idea de ofrecer un atajo a los emigrantes, pasando por los lagos de Nicaragua. Es con este punto de vista en mente que financia la patética aventura de William Walker, del cual he habaldo en el primer capítulo.

Resueltamente unionista al estallar la guerra civil, Vanderbilt ofrece una de sus naves a vapor a las fuerzas federales, mientras sus contemporáneos Rockefeller, Morgan et cætera, enmantecan sus rebanadas de pan de ambos lados. Lincoln le está agradecido al terminar la guerra… le ofrece una medalla. Difícil evitar el imaginar a los miembros del club de banqueros dándose de palmadas en los muslos!

Su esposa muere en 1869 y él vuelve a casarse, con otra prima, una Crawford. En 1870 Cornelius Vanderbilt posee un inmenso imperio ferroviario que incluye los Hudson River Railroad, New York Central y New Haven Railroads. Es él que crea la Grand Central Terminal en New York. Hombre de pies a tierra, hijo de agricultor, seguirá infuso de una cierta simpleza y a pesar de su fortuna ciclópea, habita hasta el fin de sus días la modesta casa familiar de New York.

Vanderbilt hace muy poca caridad en vida, dejando a todo fin práctico sólo un millón para la fundación de la Universidad Vanderbilt. Si bien puritano, conservador, y agarrado, presta sin embargo siete mil dólares a las hermanas Virginia y Tennie Caflin, sufragistas notorias y grandes heroínas oscuras del feminismo, para ayudarlas a iniciarse en los negocios. Hay que decir que son como él, nacidas pobres, hirvientes y plenas de ambiciones y de esperanza en el destino glorioso de América. Gracias a su ayuda, ambas hermanas publican durante años su periódico radical, el Woodhull and De Caflin Weekly, que regularmente genera escándalos. ¡Hay que soñar con elevar la memoria de Cornelius Vanderbilt al nivel de héroe del feminismo!


Herencia

En su testamento, Cornelius Vanderbilt deshereda a todos sus hijos salvo a William, que considera el único capaz de salvaguardar el imperio familiar, y a quién deja el 95% de su fortuna, calculada en 100 millones.

Luego de su muerte en 1877, cuatro de sus hijos impugnan su testamento, aludiendo alienación mental. En 1882, después de múltiples e infructuosas batallas judiciales, quien dirige las interpelaciones, Cornelius Jeremiah, se suicida. Es el primero de una larga línea de suicidios en la historia trágica de esta dinastía. El heredero principal, William Henry Vanderbilt, se sumerje en el trabajo como un poseído y logra hacer provecho de las empresas familiares, en tal medida que duplica el valor del imperio en menos de nueve años. Sin embargo, muere en 1885, el hombre más rico de la Tierra y según toda verosimilitud, uno des los pazzis más activos de la historia moderna.


Que se terminen los lloriqueos. Los ferrocarriles no ruedan para beneficio del querido público. Son construídos para los hombres que invierten su dinero y esperan obtener una ganancia.

— William Henry Vanderbilt

Sus hijos, contrariamente al padre y al abuelo, buscan con todas sus fuerzas acceder a la buena sociedad, a obtener reconocimiento de parte de las clases aristocráticas americanas.

Creen lograr esta hazaña rompiendo con la tradición puritana de sus padres haciéndose construir castillos estupendos, los famosos “Vanderbilt Manors”, de los que las fotografías y las reproducciones son objeto de un verdadero huracán mediático. Les harán creer así que llegaron a alcanzar al grupo de las familias oligárquicas americanas de la era moderna.


William Kissam Vanderbilt

Es escogido por su papá para llevar la antorcha de la dinastía. Su primera mujer, Avan Erskine Smith viene de Alabama, de una familia de grandes propietarios de esclavos. Le debemos el aforismo famoso "cásate una primera vez por el dinero, luego, por amor ". Fuerza a su hija a casarse con el duque de Marlborough. Después de su divorcio, William Kissam toma como esposa a Anne Harriman. Permanece jefe de la familia hasta su muerte en 1920.

La ocupación de pazzi en la que uno preferiría nunca verse, es sin duda la de carne de torpedo. Alfred, nieto de Cornelius, ha heredado toda la fortuna de Cornelius II, ya que Cornelius III fue desheredado (decididamente) y que William Henry II ha muerto.

El bello Alfred hace un poco la plancha en 1908, y se propone manosear las picarescas redondeces de la vivaracha Agnes Ruiz, esposa del embajador de Cuba. Afligida, después de un humillante divorcio, Ellen French, la mujer de Alfred, se suicida en 1909. Alfred corre a esconderse en Londres y se vuelve a casar rápidamente con Margaret Emerson, heredera de una de las primeras grandes empresas farmacéuticas, fabricante del Bromo-Seltzer. El 7 de mayo de 1915, muere en la catástrofe del transatlántico Lusitania.

Lusitania

El Lusitania est una nave de la flota de J.P. Morgan. Estoy tentado de creer que los organizadores internacionales de la primera guerra lo hacen hundir por un torpedo más o menos alemán, con el fin de atraer a los EE.UU. a la guerra. Es una gran forma de ilustrar el manejo de títeres de la época que el estado mayor alemán se apresure a confirmar su responsabilidad. Es así pues que se toman órdenes de la misma fuente y de lugar muy encumbrado, sea en casa de la cerveza y la salchicha, o en casa del rosbif. La muerte de Alfred Gwynne Vanderbilt a bordo de Lusitania sirve tres intenciones. En primer lugar, convencer a todo el mundo que la guerra no es una pieza de teatro montada por los poderosos (¡hasta sus propios hijos perecen allí!). En segundo lugar, estimular los sentimientos belicosos de la clase de los nuevos ricos, hasta allí opuestos, como todos los estadinenses, a la idea absurda de ir él mismo o de enviar a gente a hacerse abrir el vientre por obuses en esta guerra grotesca de motivaciones abstractas. Tercero, su muerte libra a la familia de un elemento indeseable, que no debía dejar de atraer las burlas de la buena sociedad de la época.


William Kissam Vanderbilt II

El pequeño Willie va, sin darse cuenta de eso, a crear un monstruo. En 1902, se hace construir un hotel de gran lujo en Long Island. Su entusiasmo por los coches veloces lo lleva a organizar un clásico, la Copa Vanderbilt, primer acontecimiento mayor en carreras automovilísticas en América. La carrera se efectúa en su casa, en Long Island, en el condado de Nassau, domicilio actual de los Islanders de Nueva York de la Liga Nacional de Hockey. La carrera sufre un "problema de control del público " y en 1906, la muerte de un espectador convence a las autoridades de financiar la construcción del Long Island Motor Parkway, la primera autopista de la historia, construida sobre fajas de terreno que pertenecen al ferrocarril familiar.

Evidentemente, el resultado final es que el señor Vanderbilt puede ir más rápido en coche de su oficina de Nueva York a su casa solariega de Long Island. Este modo de vida es profusamente mediatizado más tarde, para tornar deseable lo que se bautizará como el “american way”, una vida centrada en el automóvil, la autopista, y una vida al aire libre. Detalle divertido, William Kissam pasa mucho tiempo en Acadia, en su gigantesco almacén personal de provisiones sobre el río Restigouche. En 1933, como sienta a uno de los inventores de la Suburbia, Wiliam Kissam Vanderbilt III, su hijo, muere trágicamente entre en su casa y Nueva York, en un accidente de auto.

En el momento del Crash de 1929, según Tarpley y numerosas fuentes, los Vanderbilt forman parte de la pequeña arca de Noé de los grandes banqueros que sacan provecho de la depresión de los mercados para poner mano sobre territorios inmensos y sobre una parte monstruosa de la industria independiente del mundo industrializado. Sin embargo, Vanderbilt pierden a pesar de todo 40 millones en algunos años, sólo porque el pueblo no tiene más los medios para viajar en barco y en tren.


Cornelius Vanderbilt junior

El hijo de Frederick deviene socialista en el curso de sus estudios de finanzas en Londres. Por esta razón, su familia lo deshereda de los 74 milloens de dólares que le hubieran correspondido. Esto no lo libera demasiado, a él que hasta el fin, a pesar del pacto de no agresión nazi-soviético (Molotov-Ribbentrop), a pesar de las concesiones a los bancos de Wall Street, los procesos amañados, las ejecuciones, y hasta durante la atroz guerra de España, sostiene a Stalin y su comunismo falso empapado en la sangre de los trabajadores.

Le sucede una aventura particular en 1926, mientras estaba en Italia. Ciertas fuentes pretenden que en la época es embajador de los Estados Unidos en Roma, lo que es falso. Todavía no conseguí establecer las razones de su presencia en el lugar. Sea lo que fuere, él y Mussolini son amigotes como ladrones en feria y Benito lo lleva a un paseo extravagante de cuatro días a través del Norte de la península a bordo de un … ¡Blindado! … Cornelius Jr. Cuenta, en 1959: un pequeño chiquillo que estaba parado al lado del camino intentó atravesar antes de que llegáramos hasta él. El vehículo tuvo un sobresalto y sentí las ruedas subir y luego volver a bajar. Me volví rápidamente. Todavía veo el pequeño cuerpo aplastado desparramado sobre el camino. Sentí entonces una mano sobre mi rodilla derecha y oí una voz que decía "jamás mire para atrás, señor Vanderbilt, jamás mire para atrás en la vida".

Posiblemente alertado por esta aventura, será Cornelius Junior quien en primer lugar revelará a la gente la existencia de los campos de concentración nazis. Desgraciadamente para los millones de víctimas de estos campos, occidente hallará las descripciones demasiado brutalmente horribles, demasiado exageradas y degeneradas de creer, y su credibilidad sufrió por eso. Es siempre el mismo Cornelius quien empujará a Charlie Chaplin a filmar El Gran Dictador. De viaje por Alemania en el curso de los años treinta, le envió al comediante-realizador una serie de postales que representaban a Adolf Hitler en plena acción. Muerto de risa ante de los melindres del pequeño pazzi austríaco, Chaplin comenzó a imitarlo, impresionado por la semejanza del Führer con Carlitos, su personaje célebre. Era en la época en que todavía se reía al oír el nombre de Adolf Hitler.

Dynastie

70 años después de la muerte del Comodoro, no queda nada de todas las legendarias casas solariegas de Vanderbilt sobre la 5a. avenida, reducidas a polvo. La gran mayoría de las otras fueron hechas museos. Al llegar 1989, prácticamente no queda nada más de la fortuna familiar.













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Fuentes


"In the Mists of American Historical Memory: Five Stories"

• OUTSOURCING FOREIGN POLICY TO ISRAEL por SAM SMITH, abril 2004

• A LIFE DEVOTED TO A LOST CAUSE por ROBERT SHERRILL, 1983

• FROM RIGHT TO LEFT An Autobiography. Por Frederick Vanderbilt Field.

• Wikipedia

• My Autobiography, por Charlie Chaplin, 1964

• Feminist and Spiritualist Firebrand por Trish Wilson, 1997

• Feminista!, 1850 Union Street #1173, San Francisco CA 94123

• The Unauthorized biography of George Bush por Webster Tarpley, 1991

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