Friedrich Nietzsche

L'État , c'est ainsi que s'appelle le plus froid des monstres froids et il ment froidement, et le mensonge que voici sort de sa bouche : « Moi, l'État, je suis le peuple. »

Maxime Gorki

Le mensonge est la religion des esclaves et des patrons

dimanche 8 août 2010

El Siglo Malvado 8
Henry Ford

Alguien dijo un día que sesenta familias dirigen el destino del país. Pero si uno se volviese hacia los veinticinco individuos que controlan las finanzas de la nación, los verdaderos artífices de la guerra en el planeta serían revelados.
Hay dos Wall Street. La parte que crea y la parte que destruye. Morgan es parte de los creadores. Conozco al señor Morgan desde hace años. Siempre ha ayudado y soportado a Thomas Edison, uno de mis amigos íntimos...


— Henry Ford, 1938

Henry Ford nació en una granja cerca de Detroit, Michigan, de padre irlandés y madre de origen belga. Comenzó a interesarse en la mecánica alrededor de los diez años de edad, creándose una reputación como reparador de relojes. Trabaja como maquinista, operador de motor a vapor, y como ingeniero en Edison Illuminating. A los 40 años de edad funda con algunos socios la Ford Motor Company. Estamos en 1903.



Contrariamente a la creencia difundida, Henry Ford no inventa el automóvil. Es más bien un cierto Karl Benz que realiza la hazaña en 1885. Ferdinand Verbiest había lanzado la idea en 1672, con un vehículo autónomo a vapor que no conoció un éxito resonante. Es 13 años antes de la fundación de la compañía Ford que la primera producción industrial de automóviles es lanzada, en Francia, por Émile Levasseur y Armand Peugeot. Desde 1897, la Daimler Motor Company se lanzaba a la producción en masa de su vehículo, el mismo año que Rudolf Diesel construía su primer motor.



Contrariamente a la creencia difundida, la cadena de montaje no ha sido inventada por Henry Ford. ¡La cadena de producción había sido concebida por Oliver Evans en 1780 y la cadena de ensamblaje propiamente dicha fue obra de Eli Whitney, otro hijo de granjero estadinense nacido en la región de Boston, que organizó así su fábrica de mosquetes en 1801! Una cadena de ensamblaje también fue inaugurada el mismo año en Inglaterra por el francés Marc Brunel.



Contrariamente a la creencia difundida, Ford tampoco fue el pionero de la cadena de ensamblaje para la industria automóvil. Ransom Eli Olds la había patentado en 1901, haciendo de su compañía, Olds Motor Vehicle Company, la primera empresa estadinense que se lanza a la producción en serie en el sector automóvil.



Pero … Pero … ¡Pero! … chilla el lector. ¿Pero qué debemos a este señor Ford? ¿No es una gran figura de América, un vanguardista?! ¿Un innovador?! El autor de estas líneas responderá: completamente. En verdad, el señor Ford fue sobre todo un precursor en el plano social y político. Sin embargo, como era hombre de una gran modestia, y que los estadinenses en general son gente que detesta la jactancia y el chauvinismo, sus visiones más grandiosas se mantuvieron en la sombra, prácticamente desconocidas por el público. No retrocediendo ante de nada para honrar la memoria de este campeón del ascenso social, le propongo aquí refrescarnos la memoria evocando algunas de las hazañas heroicas menos conocidas de este buen viejo Henry Ford, de su compañía, de sus descendientes.




El Pacifismo

Henry Ford inventó casi el pacifismo. En plena Primera Guerra mundial, Ford financió el equipamiento de un buque por la paz, que navegó de América a Suecia. Sin embargo, al no estar el mundo listo para esta idea, Ford fue objeto de bromas en los medios de comunicación. ¡Hombre que no se dejaba imponer, desembarcó, regresó en su casa y se lanzó a la producción masiva de municiones, acumulando millones de dólares de ganancia en la aventura!

En 1918, Ford adquiere un pequeño periódico, el Dearborn Independent. ¡Hombre de convicción, publica allí los Protocolos de los Sabios de Sión! Las ideas difundidas en este periódico eran notoriamente anti inmigración, anti obreras y anti semitas. La circulación creció hasta alcanzar los 700.000 lectores. Además de los absurdos Protocolos, Dearborn publicó en el curso de los años 20 un conjunto de cuatro tomos titulado El Judío Internacional, Principal Problema de la Humanidad. Estas publicaciones conocieron un éxito franco, particularmente en Alemania y en Austria, dónde un cierto Adolf Hitler hizo de ellas una lectura admirativa. Hitler colgó una foto de Ford sobre la pared y hasta habló de él en su excelente pequeña caca titulada Mein Kampf (Mi Combate). El señor Hitler hasta proclamó: "haré lo mejor posible para poner en práctica las teorías de Ford en Alemania y concebiré un coche del pueblo (Volkswagen), sobre el modelo del Ford-T".
El Dearborn condenó a pesar de todo los pogromos. De hecho, condenaron sobre todo a los judíos mismos, a quienes tenía por principales responsables de estos enfadosos desórdenes. Un abogado judío de San Francisco, Aaron Shapiro, persiguió al Dearborn por difamación, lo que provocó su cierre en 1927. Vilipendiado, Ford intentó hacer pasar por responsables a los editores, hasta pretendiendo jamás haber leído su propia crónica (Ford’s Own Page), La Página Propia de Ford. Dichas pretensiones fueron demolidas en curso de proceso judicial.

Fue recién en 1942 (!) que acabó la distribución de los volúmenes populares El Judío Internacional. Algunos deficientes todavía lo proponen en Internet a los sub-normales faltos de estupideces.


En tono triste y emocionado contamos que el señor Ford, entonces de 80 años de edad, sufre un ataque cardíaco mirando una película filmada en los campos de concentración Nazis. Un gran sensible.


La amistad entre los pueblos

Rusia: en 1929, año del Crash bursátil, otro de sus admiradores, José Stalin, hizo construir por Ford una fábrica modelo en Gorky, capaz de producir 100.000 vehículos al año, combinado con un contrato de compra de productos Ford por un valor de 30 millones.



España: cuando una coalición de liberales, de marxistas y de socialistas se llevó las elecciones en 1936, el General Franco, fortalecido por su larga experiencia en las guerras coloniales en África y sostenido financieramente por Hitler y Mussolini, atacó la república con la ayuda de un ejército de traidores, de fascistas y de mercenarios. Su grupo estaba a punto de perder la guerra civil cuando sus amigos de Ford, General Motors y Studebaker le regalaron 12.000 vehículos diversos. El Reich y la Italia de Mussolini añadieron 6.000 y la Luftwaffe voló directo en socorro del futuro déspota, inventando de paso el bombardeo aéreo de poblaciones civiles. Stalin, por su parte, socialista de nombre y de logotipo, pero fascista en los hechos, tuvo mucho gusto en abandonar a la república española. Los gobiernos democráticos del mundo entero se quedaron helados y sólo algunas asociaciones llevaron socorro a la democracia española de modo independiente.

La casi totalidad de los supervivientes de estas brigadas fueron perseguidos en sus países. Ford continuó operando en la España franquista hasta la muerte del dictador y el gobierno de los Estados Unidos invirtió masivamente en la consolidación del tirano, considerando a Franco como un aliado en la Guerra Fría.


Alemania: en 1922, la rebelión bávara del partido Nacional Socialista de Adolf Hitler recibió un apoyo de envergadura cuando Henry Ford contribuyó 70.000 dólares. Continuó sosteniendo a Hitler a lo largo de los años 20 y 30.

En 1928, Ford Motors fusionó el 40 % de sus intereses en Alemania con los del cartel I.G. Farben, la compañía pro nazi de Warburg. Carl Bosch de I.G. Farben devino presidente de Ford-Werke, mientras que Edsel Ford, el hijo de Henry, integró el consejo de administración de I.G. Farben América.

Justo a principios de la Segunda Guerra Mundial, en 1938, los responsables del Tercer Reich le otrorgaron a Henry Ford la medalla de la Gran Cruz del Águila, la distinción más alta concedida a un extranjero por la Alemania Nazi. Benito Mussolini había recibido la suya. Hay que aclarar que Ford Motors acababa de inaugurar en Berlín una fábrica de ensamblaje de camiones para el transporte de las tropas de la Wermacht.
A principios de la guerra, en 1939, tanto Ford como GM convirtieron sus fábricas alemanas y austríacas para la producción de equipo militar. GM y Ford construyeron el 90 % de los transportes blindados Mula, y el 70 % de los camiones pesados del Reich. Los servicios de espionaje estadounidenses consideraban a estos vehículos como la columna vertebral del sistema de transporte alemán.
En el curso del conflicto, Ford-Werke asumió el control de todas sus filiales en Europa y sacó buen provecho de la ocupación para aplastar a Renault, Citroën y Peugeot en Francia y solidificar su posición en Holanda, Bélgica y Dinamarca. El presidente de Ford Francia, Mauricio Dollfuss, fue el primer dignatario francés recibido en Berlín después de la capitulación. Le escribió en una carta a Edsel Ford en 1941 que los provechos netos de la empresa alcanzaban niveles récords, 58 millones de francos.
En 1942, la aviación británica bombardeó la fábrica Ford de Poissy. Los medios de comunicación aliados hasta publicaron fotos del bombardeo, pero ninguno mencionó el hecho de que la fábrica pertenecía a Ford Motors. El gobierno de Vichy compensó a Ford por la destrucción de su propiedad, otorgándole una magra pitanza de 38 millones de francos.

Después de la guerra, Ford y GM exigieron daños y perjuicios al gobierno de los Estados Unidos para compensar los estragos que habían sufrido sus intereses bajo los bombardeos aliados. Ford recibió entre otras cosas 1 millón de dólares por la "destrucción" de su fábrica de Colonia, que sin embargo fue totalmente reconstruida y operacional desde 1945.




Reducción de la Población



Ford fue un defensor ardiente de los plásticos de soja y del etanol. La idea genial de quemar alimento en el motor a combustión de un coche, constituído 75 % de proteínas comestibles viene de él. En 1942, en efecto presentó al público un automóvil de plástico de soja que funcionaba con el agrocombustible. Deplorable pero verdadero, fue un fracaso total.
¡Imagine solamente lo qué sería hoy la población del globo si hubiéramos tenido la sabiduría de seguir su visión y de arrancar de la boca de las hordas salvajes los alimentos necesarios para su pululación! ¡Todos los bebés deformes del tercer mundo servirían de abono para nuestros depósitos! ¡Un mundo idílico! ¡El blanco iría a hacer sus compras en una carroza hecha de huesos de pobres! ¡Oh, qué de sueños, qué de sueños!


Sin Bromear



¡Ford verdaderamente inventó algunas cosas, de veras, realmente! … Ford contribuyó inventando las briquetas de barbacoa. Tuvo la idea de vender los desechos de madera que abundaban en el patio de su fábrica. La compañía así creada, Kingsford, es exitosa aún hoy en esta tecnología de punta. Por otra parte, los empleados de Ford de verdad inventaron la cinta transportadora. Luego, es Ford quien tuvo la idea de forzar al empleado a permanecer inmóvil delante la máquina todo el día, con el fin de mejorar su seguridad.



Detalles desopilantes



Lindbergh

Ford era un amigo del alma del célebre piloto Charles Lindbergh, presidente del partido pronazi America First. Como el buen Henry, Lindbergh era partidario de la eugenesia y promotor ardiente de la supremacía de la raza Aria. Aterrorizado por el comunismo, que arriesgaba "ahogar la raza blanca en un mar de amarillos, negros y pardos", recomendaba abiertamente una alianza americano-germánica contra la Rusia soviética. Moderado antisemita, proponía limitar el porcentaje de judíos en la sociedad, pero guardar algunos unos, ya que "una pequeña cantidad del buen tipo de judío puede constituir una ventaja para cualquier país". Debido a su proximidad con el régimen de Hitler (él también recibió una distinción nazi en 1938), Roosevelt le impidió incorporarse al ejército estadinense en el curso de la Segunda Guerra.





Aberrante

Ford detestaba por principio toda actividad que implicaba que la gente se tocase. Invirtió mucho en los clubs de baile en cuadrilla, contribuyendo a la popularidad de este baile virtuoso.



Muy aberrante


Ford adoraba vestirse de Papá Noel.


Extremadamente aberrante

Ford era gran amigo de Thomas Edison. Esto no le impidió entregarse a la asombrosa tarea de capturar su último suspiro en su lecho de muerte. La probeta está en un escaparate en el museo Henry Ford cerca de Detroit. El autor de estas líneas casi no puede esperar para poder un día posar los ojos sobre ella.





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Fuentes


http://www.pbs.org/wgbh/amex/lindbergh/filmmore/reference/primary/desmoinesspeech.html
United States Senate Committee on the Judiciary (1974)

Ford & the Nazi War Efforts
Henry Ford was no Oskar Schindler; por Joshua Karliner, CorpWatch


The American Axis: Henry Ford, Charles Lindbergh and the Rise of the Third Reich; por Max Wallace

Jefferson
Mussolini, Volitionist Economics; por Ezra Pound


SIX THINGS YOU DON'T KNOW ABOUT: MICHIGAN; por Matt Tobey

http://local.aaca.org/junior/mileposts/1929.htm

The Straight Dope
http://www.straightdope.com/mailbag/mzionprotocol.html

FordEurope.net
http://www.fordeurope.net/history
WALL STREET AND THE RISE OF HITLER; por Antony C. Sutton

The New York Times ; 20 de diciembre de 1922
Wikipedia

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